
El escándalo en torno a la adjudicación de contratos públicos en Navarra podría afectar la confianza en el sistema de compras estatales y suscitar nuevas dudas sobre la transparencia de la gestión de las autoridades regionales. El foco está puesto en los mecanismos que permitieron eludir controles y limitaciones obligatorias, lo que podría acarrear serias consecuencias para el entorno político y empresarial de la región.
Una auditoría externa realizada en el caso de la remodelación del parque Sendaviva detectó indicios de una fragmentación artificial de contratos. Cinco adjudicaciones otorgadas a la empresa Adentro Construimos SL en 2023 y 2024 sumaron casi 800 mil euros en total. Cada contrato se diseñó para no superar el umbral de los 200 mil euros, justamente la cantidad a partir de la cual se aplican procedimientos de control y transparencia más estrictos.
Decisiones cuestionables
El contrato de 199 999 euros atrajo especial atención, al quedarse apenas un euro por debajo del límite legal. Este tipo de coincidencias rara vez es accidental, lo que intensificó las sospechas de intento de eludir la ley. Además, la empresa adjudicataria ya había realizado trabajos de reforma para la oficina del Partido Socialista de Navarra y el antiguo domicilio de un exrepresentante del partido, añadiendo un matiz político al escándalo.
Los auditores señalaron que la ley prohíbe dividir una misma obra en varios contratos para disminuir el nivel de control. En el caso de Sendaviva, los trabajos se separaron en preparación del terreno y construcción del edificio de control de acceso. Aunque en la documentación del proyecto se indicaba que estas etapas estaban relacionadas, el arquitecto insistió en que eran tareas independientes y que la mención de la secuencia solo fue un error técnico.
Argumentos y justificaciones
El informe técnico aseguraba que la zona para el edificio ya estaba preparada y que por ello se podían separar los trabajos. Los auditores aceptaron esta explicación, aunque subrayaron que los documentos reflejaban otra cosa. Además, el propio informe señala: la auditoría no emite conclusiones finales ni asume responsabilidad por la exhaustividad de los procedimientos realizados.
Casi todos los cambios en los contratos también se mantuvieron al límite de lo permitido: los trabajos adicionales aumentaban el coste en un 9,69% o un 9,99%, justo por debajo del umbral del 10%, a partir del cual se exige una nueva licitación y controles adicionales. Entre estos trabajos figuraban tareas estándar —pintura, conexión de servicios, medidas contra incendios— que, por alguna razón, no se incluyeron desde el principio.
Irregularidades e investigaciones
Los auditores también detectaron retrasos en la publicación de la información sobre el contrato: en un caso, los datos se publicaron fuera de plazo. En el resto, no se hallaron infracciones formales, aunque los importes de los contratos siempre rozaron el límite autorizado.
La investigación avanza en varias direcciones. El servicio anticorrupción de Navarra examina posibles irregularidades tras una denuncia presentada por el partido Unión del Pueblo Navarro. Paralelamente, el juzgado, en respuesta a una solicitud de Vox, ha requerido al gobierno de María Chivite toda la documentación relacionada con estos contratos para determinar si existió una fragmentación artificial destinada a eludir los controles. Las autoridades regionales enfrentan acusaciones de corrupción y abuso de poder al adjudicar contratos públicos.
En los últimos años, España ha presenciado repetidos escándalos relacionados con la elusión de procedimientos en las compras públicas. En varias comunidades se han detectado métodos de fragmentación de contratos para esquivar concursos y mecanismos de transparencia. Estas investigaciones han derivado a menudo en dimisiones de funcionarios y en la revisión de las reglas sobre la asignación de recursos presupuestarios. En 2025, ya se registraron en Andalucía y Cataluña casos en los que los importes de los contratos se mantenían artificialmente por debajo de los límites establecidos, lo que generó una fuerte reacción pública y reforzó las demandas de un mayor control sobre el gasto público.












