
Los resultados de una amplia auditoría al servicio de minería en Asturias han encendido las alarmas en todo el sector regional. Tras la tragedia de Cerredo, donde en marzo de 2025 fallecieron cinco mineros, se constató que el sistema de control y seguridad era ineficaz y que los errores administrativos condujeron a consecuencias fatales. Para España, esto implica no solo la revisión de los mecanismos de supervisión en industrias de riesgo, sino también posibles cambios en cargos clave.
Según informa El Pais, la comisión de seguridad regional respaldó la urgencia de cambios en el funcionamiento del servicio minero. La auditoría, encargada por el presidente de la autonomía Adrián Barbón, detectó varias irregularidades: desde normativas obsoletas y controles ineficaces, hasta la falta de respuesta adecuada frente a quejas e incidentes. El informe, de 317 páginas, analiza en detalle no solo las circunstancias del accidente, sino también problemas estructurales, como la escasez de personal, fallos en la gestión documental, sistemas informáticos desactualizados y un enfoque formalista en la investigación de reclamaciones.
Deficiencias en los controles
Los auditores prestaron especial atención a la manera en que se realizaban las inspecciones en las minas. Según sus datos, las revisiones a menudo se acordaban previamente con la dirección de las empresas, lo que permitía ocultar irregularidades. Además, el traspaso de derechos de explotación entre compañías, como ocurrió entre Combayl y Blue Solving, estuvo marcado por la falta de claridad y transparencia. En ambos casos, las empresas estaban vinculadas al mismo empresario: Chus Mirantes, actualmente implicado en la investigación.
Las autoridades de Asturias ya han anunciado el lanzamiento del plan Regenera, que contempla la restauración de un servicio independiente de seguridad minera, eliminado en 2019. Se prevé reactivar este departamento en un plazo de dos meses y, en las próximas semanas, elaborar nuevas directrices para endurecer el control sobre la transferencia de derechos de explotación y el uso de proyectos de investigación complementaria (PIC). Según El País, estos proyectos permitieron anteriormente continuar con la extracción de carbón en minas destinadas al cierre.
Responsabilidad e investigaciones
El presidente regional Adrián Barbón aseguró que las autoridades no se limitarán a seguir las recomendaciones de la auditoría. Ya se han iniciado investigaciones internas sobre varios casos: el contrato entre Combayl y Blue Solving, que permitía la extracción de carbón sin autorización; la modificación de sanciones tras el accidente de 2022; y situaciones en las que las infracciones detectadas no siguieron su cauce. Barbón destacó que cualquier indicio de delito será remitido a la fiscalía, aunque se mantendrá la diferencia entre responsabilidad penal y negligencia administrativa.
Entre las medidas adicionales figuran la digitalización del catastro, la publicación de informes anuales de inspección y la realización de controles sorpresa en las minas. El objetivo es acabar con los avisos previos y aumentar la transparencia del servicio.
Reacción de la oposición y de los sindicatos
Los partidos de la oposición consideran insuficiente la dimisión de la exresponsable del departamento Belarmina Díaz. Según representantes del Partido Popular y Foro, también deberían asumir responsabilidades Enrique Fernández (actual presidente de Hunosa) y Nieves Roqueñí (presidenta del puerto de Gijón), quienes anteriormente lideraron el sector. Los líderes opositores señalan que los cambios tras la tragedia parecen más un premio que un castigo.
Los sindicatos también exigen medidas concretas. Representantes de CC OO y SOMA-FITG-UGT afirman que las irregularidades detectadas deben traducirse en cambios reales y no quedarse solo en el papel. Planean participar en el proceso judicial sobre la muerte de cinco mineros y seguir de cerca la investigación. Según russpain.com, este tipo de demandas sindicales se endurecen a medida que aumentan los accidentes en sectores de alto riesgo.
Contexto y recomendaciones
El informe de inspección presenta 11 propuestas concretas: desde actualizar la normativa y reforzar el control sobre la transmisión de competencias hasta implementar nuevos estándares de inspección y digitalizar los datos. Las autoridades prometen ponerlas en marcha en el menor plazo posible, pero oposición y sindicatos exigen no solo reformas, sino también responsabilidad personal para los directivos involucrados en las irregularidades.
En España, la cuestión de la responsabilidad por accidentes industriales sigue siendo una de las más delicadas. Recientemente, en Santander, la investigación sobre la muerte de estudiantes en la pasarela llevó a ampliar el grupo de sospechosos, evidenciando que el enfoque hacia la investigación de tragedias está evolucionando gradualmente. Más detalles sobre el desarrollo de este caso en el reportaje sobre los nuevos implicados en el caso de la tragedia en la pasarela.
En los últimos años, España ha registrado un aumento de accidentes en instalaciones industriales que han desencadenado inspecciones masivas y reestructuraciones de personal. Tras el desastre minero en León en 2013, se endurecieron los requisitos de seguridad, pero la experiencia ha demostrado que las inspecciones siguen siendo en su mayoría formales. En 2024, tras una explosión en una planta química de Galicia, también hubo dimisiones notorias y revisión de los protocolos. Estos hechos subrayan que solo reformas sistémicas y mayor transparencia pueden transformar la situación de manera radical.












