
El repentino aumento en el número de declaraciones falsas sobre la pérdida de pasaportes entre extranjeros ha encendido las alarmas entre las autoridades españolas. Esta tendencia está directamente relacionada con los recientes cambios en las normas de regularización de migrantes, lo que podría afectar la seguridad y el orden en el país. La policía advierte que la situación ha superado los límites de la estadística habitual y requiere atención inmediata.
Según datos de las fuerzas de seguridad, en los últimos meses la cantidad de denuncias por supuestos pasaportes extraviados ha aumentado un 60% en comparación con el mismo periodo del año pasado. El incremento es especialmente visible entre ciudadanos de Pakistán, Argelia y Marruecos. En algunos casos, el número de denuncias se ha multiplicado varias veces, lo que alimenta las sospechas de un uso masivo de este método para eludir las nuevas normas de regularización.
Alcance del problema
Muchos de quienes presentan este tipo de declaraciones ya cuentan con antecedentes policiales o penales, e incluso figuran con varias identidades en las bases de datos. En algunos casos, los solicitantes tienen procedimientos administrativos activos en materia de migración. La policía subraya que se trata de miles de personas que buscan aprovechar la supuesta pérdida de documentos para acreditar su presencia en España.
Preocupa especialmente que las nuevas normas permiten regularizarse mediante una simple declaración de ausencia de antecedentes penales, sin necesidad de presentar certificados oficiales. Esto crea una laguna legal para quienes anteriormente no podían superar el control debido a problemas con la justicia.
Respuesta de la policía
Las instrucciones internas ordenan a los agentes de policía realizar una verificación minuciosa de la identidad de cada extranjero que denuncia la pérdida de su pasaporte. Al mismo tiempo, se subraya que la queja debe ser aceptada, pero paralelamente es necesario esclarecer todas las circunstancias y comprobar el estatus administrativo del solicitante.
En el documento distribuido a todas las unidades, se señala que una regularización masiva sin un análisis individual de riesgos puede acarrear graves consecuencias para la seguridad pública. La ausencia de antecedentes penales no siempre implica la falta de otras infracciones, y las identidades ficticias pueden emplearse para ocultar datos reales.
Cambios en la legislación
Antes, para regularizarse, se requería una confirmación oficial de la inexistencia de antecedentes penales en los países donde el migrante había residido los últimos cinco años. Ahora, si el país de origen no responde a la solicitud en el plazo de un mes, basta con una declaración personal sin necesidad de pruebas. Esta medida ha sido criticada por expertos en seguridad y no se ajusta a los estándares de la Unión Europea respecto al análisis selectivo de solicitudes.
La policía teme que esta práctica pueda ser utilizada por personas con antecedentes penales que aprovechen la oportunidad para legalizarse bajo una identidad ajena o con documentos falsos. Como resultado, según los expertos, España se expone a nuevos desafíos en el control migratorio y en el mantenimiento del orden público.
Contexto y consecuencias
En los últimos años, España ya se ha enfrentado a oleadas de denuncias ficticias sobre la pérdida de documentos, especialmente durante los periodos de cambios en la legislación migratoria. Este tipo de esquemas se había detectado anteriormente entre personas procedentes del norte de África y del sur de Asia, lo que llevó a un endurecimiento de los controles en el terreno. En 2024, se registró un repunte similar tras la introducción de procedimientos simplificados para la obtención de la residencia, lo que también generó preocupación entre las fuerzas de seguridad. De acuerdo con los expertos, las nuevas normas podrían provocar una repetición de estos escenarios si no se implementan medidas adicionales para la verificación de los solicitantes.












