
La Comunidad de Madrid vive una nueva polémica en torno a la gestión del Hospital Torrejón, después de que las autoridades regionales se negaran a apoyar la iniciativa de crear una comisión especial para investigar las actividades del grupo Ribera Salud. El debate surgió tras la divulgación de unas grabaciones en las que el director de la empresa instaba a los empleados a priorizar los intereses financieros por encima de las necesidades de los pacientes, especialmente cuando el coste del tratamiento era más elevado.
La propuesta de crear esta comisión fue impulsada por los diputados de Más Madrid, quienes insistieron en la necesidad de revisar minuciosamente todas las decisiones tomadas por la dirección del hospital. Consideran que no solo se trata de posibles irregularidades en el funcionamiento del centro, sino también de un asunto clave sobre el control de la calidad asistencial dentro del modelo de colaboración público-privada.
A pesar de la gravedad de las acusaciones, los representantes del partido gobernante se manifestaron rotundamente en contra de continuar la investigación. No explicaron los motivos de su decisión, limitándose a señalar que “no era conveniente” proseguir con la revisión.
La raíz del conflicto
En diciembre del año pasado, los diputados de Más Madrid solicitaron oficialmente al Parlamento regional la creación de una comisión que evaluara el impacto de las decisiones de Ribera Salud sobre la calidad de la atención médica. En la petición se remarcaba que la dirección de la empresa supuestamente habría ordenado manipular las listas de espera atendiendo a criterios económicos y no médicos.
El documento también señalaba que en el hospital se registraron casos en los que se sugería al personal no utilizar ciertos métodos de tratamiento para pacientes fuera del grupo principal asignado, así como reutilizar materiales médicos de un solo uso. Algunos directivos que se negaron a cumplir estas órdenes fueron despedidos.
Según la propuesta de sus impulsores, la comisión debía estar compuesta por representantes de todas las fracciones parlamentarias y encargarse de analizar todas las inspecciones, auditorías y la distribución de fondos presupuestarios relacionados con la actividad de Ribera Salud en los últimos años. Se preveía que los resultados del trabajo de la comisión se presentarían antes del verano de 2026.
Reacción de las autoridades
Sin embargo, pocos días después de la solicitud, representantes del partido gobernante enviaron al parlamento una carta exigiendo someter a votación el bloqueo de la creación de la comisión. Las autoridades justificaron su postura señalando que las auditorías realizadas anteriormente no detectaron irregularidades y que el hospital muestra buenos resultados.
La consejera regional de Sanidad, Fátima Matute, declaró públicamente que los resultados de las inspecciones confirman la eficacia del funcionamiento del hospital, y que el modelo de colaboración público-privada aporta beneficios positivos al sistema sanitario de la región.
Sin embargo, la oposición y parte de la comunidad médica consideran que este tipo de declaraciones no resuelven las dudas sobre la transparencia en la gestión y la calidad real de la atención sanitaria. Según ellos, la falta de publicación de los resultados de las auditorías solo aumenta las sospechas.
Opinión de la oposición
Los diputados de los partidos de izquierda insisten en que las grabaciones polémicas solo confirman las preocupaciones que ya venían expresando los trabajadores del hospital mucho antes de que se hicieran públicas. En particular, señalan intentos de la dirección por cambiar el sistema de las listas de espera e incrementar los ingresos a costa de los pacientes que no forman parte del grupo principal adscrito.
En abril y mayo de 2025, el personal del hospital ya había presentado quejas a las autoridades por la prolongación artificial de las hospitalizaciones con el objetivo de aumentar la financiación. Estas denuncias fueron trasladadas a las comisiones sectoriales, pero, según la oposición, no recibieron la debida atención por parte de los responsables.
Más Madrid subraya que, a pesar de la gestión privada, el hospital forma parte de la red pública de centros sanitarios, lo que obliga a las autoridades regionales a garantizar el control de la calidad y la transparencia en su funcionamiento. Sin embargo, según denuncian, los resultados de las inspecciones periódicas no se publican, lo que impide evaluar objetivamente la situación.
Contexto político
La oposición considera que la negativa a crear una comisión responde al deseo de las autoridades de ocultar detalles sobre el funcionamiento del modelo de colaboración público-privada en la sanidad. Según Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, el partido gobernante bloquea sistemáticamente cualquier intento de la oposición de impulsar investigaciones en este ámbito.
Bergerot también recordó otros casos en los que iniciativas similares no recibieron apoyo, incluyendo aquellas relacionadas con las actividades de las principales empresas médicas privadas de la región. En su opinión, esta política contribuye al deterioro del sistema sanitario y al aumento del descontento entre la población.
Por su parte, los representantes del gobierno insisten en la eficacia del modelo elegido y subrayan que todas las auditorías necesarias ya se han realizado. Consideran que proseguir con la investigación no aportará nuevos resultados y solo desviará la atención de los problemas reales.











