
En Ibiza concluyó una amplia operación de desalojo de los residentes del mayor asentamiento ilegal de la isla, Sa-Joveria. Al amanecer del martes, destacamentos reforzados de la policía y servicios municipales llegaron al terreno junto al centro de exposiciones. En los últimos meses vivían aquí más de 130 personas, principalmente trabajadores de los sectores de servicios, construcción y limpieza, que no podían permitirse alquilar ni siquiera una habitación en el sobrecalentado mercado inmobiliario.
La mayoría de los habitantes abandonaron la zona previamente, aunque a la llegada de la policía aún quedaban varias familias en el lugar. Según el ayuntamiento, en más de un centenar de edificaciones y tiendas improvisadas, la gente vivía sin condiciones básicas, pagando a menudo entre 200 y 500 euros por un rincón a intermediarios que se beneficiaban de su vulnerabilidad. Las autoridades recalcan que actuarán con firmeza para erradicar este tipo de prácticas.
Medidas de emergencia y apoyo
Durante la operación, especialistas de los servicios sociales ofrecieron ayuda a quienes se quedaron sin techo. Siete familias recibieron plazas en refugios de emergencia y a otros siete adultos sin hijos se les proporcionó alojamiento temporal. El resto tuvo que buscar alternativas por cuenta propia. En la zona también trabajaron empleados del departamento de medio ambiente y servicios de limpieza municipal: durante años se acumularon aquí montañas de basura, incluidos residuos peligrosos como bombonas de gas y baterías.
Se prestó especial atención a los residentes de origen saharaui empleados en trabajos de temporada. Muchos de ellos llegaron a Sa-Joveria tras ser desalojados de otras zonas de la isla. El alcalde de Ibiza, Rafael Triguero (PP), calificó la decisión de desalojo como una de las más difíciles durante su gestión, pero subrayó que se tomó por razones de seguridad y equidad. Hizo un llamamiento a quienes planean venir a la isla sin alojamiento, pidiéndoles que busquen otras opciones de hospedaje.
Aspecto legal y medioambiental
El ayuntamiento advirtió en repetidas ocasiones a los propietarios del terreno sobre la necesidad de acondicionar el área debido al riesgo de contaminación y a las amenazas para la salud. Como los propietarios no cumplieron con los requisitos, el municipio inició un procedimiento judicial. En marzo, el tribunal autorizó el acceso forzoso, el desmantelamiento de las construcciones y la limpieza del terreno.
Curiosamente, a diferencia de las chabolas improvisadas, los residentes de las autocaravanas no fueron desalojados: la orden judicial no les afectaba, por lo que las familias pudieron permanecer en el lugar. Según la policía, en los últimos meses Sa-Joveria se ha convertido en refugio para decenas de personas desplazadas de otros asentamientos ilegales.
Próxima etapa y contexto
Tras el desmantelamiento del campamento en Sa-Joveria, el mayor asentamiento ilegal en Ibiza sigue siendo el terreno de Can Misses. Su desalojo está previsto para el 29 de abril. La reubicación urgente y el control sobre este tipo de zonas continúan siendo cuestiones prioritarias para el ayuntamiento.
El problema de la falta de vivienda asequible y los asentamientos informales no se limita solo a Ibiza. En otras regiones de España, las autoridades también se enfrentan a la necesidad de tomar medidas urgentes, como ocurrió, por ejemplo, durante la gestión de las consecuencias de la inundación en Valencia, cuando, según datos de RUSSPAIN, solo unos pocos de los especialistas disponibles participaron en las labores de rescate.












