
Las autoridades de la Comunitat Valenciana expresaron un profundo descontento después de que el Congreso decidiera no revisar los plazos de cierre de las centrales nucleares, incluida Cofrentes. Según el gobierno regional, esta medida podría tener graves consecuencias para la economía y la estabilidad energética de la región.
La consellera de Innovación, Industria, Comercio y Turismo, Marián Cano, considera que rechazar la prórroga para Cofrentes no es solo una decisión técnica, sino un golpe a la independencia energética y a los intereses de los habitantes de Valencia. Está convencida de que miles de familias del área de Valle de Cofrentes-Ayora podrían quedarse sin empleo y que la región perdería una fuente estable de electricidad.
Los representantes de la oposición comparten una visión similar. A su juicio, el cierre de la central provocará un aumento del desempleo, incrementará los costes de la electricidad para empresas y particulares y reforzará la dependencia de España del gas importado. En la región temen que la decisión obedezca únicamente a motivos ideológicos y no tenga en cuenta las verdaderas necesidades de la economía y la sociedad.
Durante el debate parlamentario, la propuesta para revisar los plazos de cierre de Cofrentes, así como de las centrales de Almaraz y Ascó I, no obtuvo respaldo. Esto desató una ola de críticas entre autoridades locales y empresarios, quienes consideran que el país pierde ventaja competitiva al renunciar a su capacidad nuclear operativa.
Según varios expertos, España se está convirtiendo en uno de los pocos países que renuncian voluntariamente a la energía nuclear, a pesar de que las centrales podrían seguir operando durante muchos años. Como resultado, según sus previsiones, aumentará la presión sobre las plantas eléctricas de gas, lo que provocará un incremento en las emisiones de CO2 y en el precio de la electricidad para todos los consumidores.
En Valencia, se enfatiza la necesidad de una nueva estrategia que permita combinar el desarrollo de energías renovables con el mantenimiento de un suministro energético estable y asequible. Las autoridades locales insisten en que el cierre de Cofrentes sin una alternativa real podría traducirse no solo en pérdidas económicas, sino también en tensiones sociales.
En general, la decisión sobre el futuro de las centrales nucleares ha dado lugar a un intenso debate sobre el porvenir energético de España. La cuestión de cómo lograr un equilibrio entre los objetivos medioambientales y la seguridad económica sigue abierta y cada vez genera más controversia tanto a nivel regional como nacional.












