
El miércoles, el ayuntamiento de Barcelona emitió una declaración contundente dirigida al gobierno de España, exigiendo garantías de seguridad para los barcos que forman parte de la misión humanitaria Global Sumud Flotilla, actualmente cerca de la Franja de Gaza. A bordo de una de las embarcaciones se encuentra el concejal de ERC Jordi Coronas, y en otra la exalcaldesa de la ciudad Ada Colau. Esta situación ha llevado a varios ediles a insistir en la adopción de medidas de protección especiales para los participantes de la expedición.
La situación en torno a la flotilla se ha agravado después de que, hace unos días, dos barcos fueran atacados con drones. Además, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, amenazó públicamente con considerar terroristas a los miembros de la misión. En respuesta a estas amenazas, representantes de ERC y BComú promovieron la convocatoria de una sesión extraordinaria para instar al ayuntamiento a solicitar formalmente apoyo al gobierno central.
Tras el debate, la iniciativa fue respaldada también por los socialistas del PSC. Se opusieron los representantes del PP y Vox, mientras que Junts se abstuvo. El documento aprobado insta a Pedro Sánchez no solo a recurrir a vías diplomáticas, sino también a tomar medidas concretas para proteger la flotilla. Además, el consistorio exige investigar los ataques con drones y suspender toda relación diplomática y comercial con Israel.
El debate en el pleno se desarrolló en un tono elevado. La representante de BComú, Mar Serra, condenó enérgicamente la postura de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien defendió la celebración de la Vuelta a España, y pidió al gobierno español que ejerza la máxima presión para lograr el éxito de la misión humanitaria. Según ella, solo una acción decidida de los países europeos permitirá que los activistas regresen a casa.
Rosa Surinyach, de ERC, rechazó calificar lo sucedido como un «conflicto» y sostuvo que se trata de asesinatos masivos y genocidio. Manifestó su indignación por el silencio de la Unión Europea y exigió medidas concretas para poner fin a la tragedia.
Laia Bonet, primera teniente de alcalde por el PSC, expresó su apoyo a la iniciativa y subrayó que no se puede tolerar la destrucción y el hambre provocados por la guerra. También destacó la importancia del reconocimiento de Palestina y de crear una zona especial para asistir a los habitantes de Gaza.
Junts no apoyó el texto de la declaración, expresando dudas sobre la posibilidad de garantizar la seguridad de los participantes de la flotilla y calificando la implicación de Colau y Coronas más bien como una acción de marketing. Al mismo tiempo, el partido condenó las acciones de ambas partes del conflicto, atribuyendo parte de la responsabilidad también a HAMAS.
Los partidos de derecha se manifestaron firmemente en contra de la iniciativa. David Cirera, del PP, calificó la flotilla como «un crucero con fiestas» y la misión como una herramienta de propaganda política. El líder de Vox, Gonzalo de Oro-Pulido, acusó a los organizadores de hipocresía y de ignorar los problemas reales de la región.
A pesar de las discrepancias, el consejo aprobó por mayoría la petición al gobierno para que proteja la misión humanitaria en la que participan Corones y Colau.











