
Las autoridades de Cataluña han aprobado oficialmente el plan para crear el mayor centro ferroviario en el puerto de Barcelona. Este proyecto de infraestructura, que prevé una inversión de 265 millones de euros, promete ser clave para el desarrollo del transporte de mercancías y la mejora de la situación medioambiental en la región. El nuevo complejo logístico se ubicará en el sur del puerto y formará parte del gran Corredor Mediterráneo, conectando España con el resto de Europa.
El plan contempla la construcción de una moderna zona terminal, que incluirá áreas para la recepción, salida, así como la carga y descarga de mercancías. Se presta especial atención al desarrollo de la terminal Nou Llobregat, que ya se encuentra en fase de construcción. Además, está previsto levantar dos terminales adicionales en el antiguo cauce del río, lo que permitirá aumentar considerablemente la capacidad ferroviaria de la infraestructura.
Ventajas medioambientales y alivio del tráfico vial
Se espera que la puesta en marcha del nuevo centro permita trasladar anualmente al ferrocarril hasta 640.000 contenedores y 46.000 semirremolques que hasta ahora se transportaban por carretera. Esta medida reducirá significativamente la carga sobre la red vial de Barcelona y las zonas portuarias, y también conllevará una notable disminución de las emisiones contaminantes a la atmósfera. Según los expertos, solo el año pasado, gracias al desarrollo del transporte ferroviario, se logró evitar la emisión de casi 50.000 toneladas de dióxido de carbono.
Además de las infraestructuras de transporte, el proyecto contempla la creación de zonas verdes que superan los 130 hectáreas en total. Estos espacios formarán parte de un corredor natural entre los barrios urbanos y las zonas industriales, además de mejorar la conexión entre Barcelona y El Prat de Llobregat. Para la adecuación y las compensaciones por la expropiación de terrenos se han destinado 26 millones de euros, de los cuales 3 millones se emplearán para indemnizaciones a propietarios privados.
Construcción y gestión de las terminales
La mayor parte de la financiación llegará a través de la Autoridad Portuaria de Barcelona, así como de la empresa mixta con el operador ferroviario Adif, Trainport. Tres de las seis nuevas terminales funcionarán bajo un sistema de concesión, lo que permitirá atraer inversiones privadas y aumentar la eficiencia en la gestión. La mayor de estas áreas se ubicará en el antiguo cauce del río y se convertirá en el eje principal de todo el complejo.
Está previsto que todas las instalaciones entren en funcionamiento para 2032. Para entonces, se habrán finalizado los nuevos accesos y carreteras, lo que garantizará el acceso ágil al puerto tanto para trenes de mercancías como para el transporte por carretera. Los proyectos de estos recorridos ya están en proceso de diseño y las autoridades confían en que se cumplirán los plazos establecidos.
Impacto económico y futuro del puerto
La realización del proyecto será un paso clave en la transformación del puerto de Barcelona en uno de los principales centros logísticos del Mediterráneo. Según representantes del gobierno catalán, el desarrollo de la infraestructura ferroviaria no solo permitirá reducir el impacto ambiental, sino también aumentar la competitividad de la región en el mercado internacional de transporte de mercancías.
En 2024, la cuota del transporte ferroviario en el puerto ya alcanza el 12% en contenedores y el 45% en el traslado de automóviles. Las autoridades prevén que, tras la finalización de las obras, estas cifras seguirán creciendo y el puerto se convertirá en un referente de desarrollo sostenible para otras ciudades europeas.
Ciudad y puerto: nuevas perspectivas
La superficie incluida en el nuevo plan abarca 131 hectáreas, lo que convierte este proyecto en uno de los más ambiciosos en la historia logística urbana. Las autoridades de Barcelona y El Prat de Llobregat han apoyado la iniciativa, destacando su importancia para el futuro de la región. Se prevé que, con la implementación del plan, no solo aumentará el volumen de mercancías, sino que también se generarán nuevos empleos y mejorará la calidad de vida en los barrios cercanos.
Según la administración, este proyecto marcará el comienzo de una futura modernización del puerto y su transformación en un nodo de transporte comprometido con el medio ambiente. En los próximos años, Barcelona podría convertirse en un modelo para otras ciudades europeas, combinando innovación, sostenibilidad y crecimiento económico.











