
Dos coupés alemanes, el BMW M440i xDrive y el Mercedes-AMG CLE 53 4Matic+, se enfrentan en lados opuestos del circuito de Sachsenring. Solo los separan 75 caballos de potencia, pero en realidad las diferencias son mucho más profundas. Ambos autos aspiran a ser el coupé deportivo ideal para quienes valoran no solo la velocidad, sino también el estilo, el confort y las emociones al volante. Los llevamos a la pista para descubrir cuál de ellos es capaz de ofrecer una experiencia de conducción más emocionante y placentera.
Los coupés clásicos siempre se han asociado con la elegancia y el carácter deportivo. En la actualidad, estas cualidades se combinan con tecnologías de punta y potentes motores. Pero, ¿hasta dónde han llegado BMW y Mercedes en su búsqueda de la perfección? ¿Y realmente la diferencia entre ellos es tan grande como parece a primera vista?
Apariencia exterior
Comparando el diseño, de inmediato salta a la vista el enfoque diferente de cada marca. El Mercedes-AMG CLE 53 se percibe más robusto, con líneas que destacan su potencia y agresividad. Sus pasos de rueda anchos, el frontal expresivo y el perfil musculoso lo hacen destacar en cualquier aparcamiento. El BMW M440i, en cambio, es más sobrio e incluso discreto, a pesar de la característica parrilla. Al natural, ambos coupés impresionan, pero cada uno a su manera: el Mercedes, desafiante; el BMW, reservado y seguro.
El interior también refleja la filosofía de cada marca. En el BMW predomina el minimalismo: líneas rectas, cuero de alta calidad, algo de cromo y un volante cómodo. El Mercedes recibe al conductor con asientos deportivos con inserciones rojas, alcántara y múltiples ajustes. Aquí todo está orientado a crear una atmósfera de competición, incluso si solo circulas por la ciudad.
Tecnología y manejo
Los coupés modernos no pueden prescindir de asistentes electrónicos. Ambos vehículos cuentan con sistemas de asistencia al conductor, pero su configuración varía. En el Mercedes, desactivar el asistente de mantenimiento de carril se puede hacer literalmente en un par de toques, mientras que en el BMW hay que buscar un poco más en el menú. Puede parecer un detalle menor, pero en la pista estas diferencias resultan importantes.
El manejo de los sistemas multimedia también es diferente. BMW ofrece su característico iDrive, pero a veces uno prefiere simplemente tocar la pantalla para ir directamente al apartado deseado. El menú de Mercedes es más sencillo e intuitivo, y la pantalla táctil está colocada de forma que la mano no se fatiga ni siquiera en trayectos largos. Los botones en el volante permiten controlar la mayoría de las funciones, aunque requieren cierto periodo de adaptación.
Motores y prestaciones
Ambos coupés emplean tecnología mild-hybrid con red de 48 voltios. El BMW incorpora un motor eléctrico de 11 CV, que asiste en las aceleraciones y reduce el consumo de combustible. En el Mercedes el propulsor eléctrico es más potente, con 23 CV, y además alimenta un compresor eléctrico que mejora la respuesta del turbo.
En la práctica, el BMW responde más rápido al pisar el acelerador a bajas revoluciones. El Mercedes tarda un poco más en reaccionar, pero luego acelera de forma decidida. En el sprint de 0 a 100 km/h, el AMG vence por cuatro décimas de segundo, y hasta los 200 km/h la diferencia crece a 1,1 segundos. El mérito es tanto de la potencia como de la puesta a punto de la transmisión.
Comportamiento en carretera
En los tramos de alta velocidad, ambos vehículos muestran una excelente estabilidad. La dirección se vuelve más pesada a medida que aumenta la velocidad, lo que aporta mayor confianza en rectas y curvas rápidas. El Mercedes destaca por su comportamiento más sereno durante frenadas bruscas, mientras que el BMW presenta ligeros movimientos de carrocería, pero esto no afecta su previsibilidad.
En el Sachsenring, la diferencia de carácter entre ambos modelos se hace especialmente evidente. El Mercedes-AMG CLE 53 apenas desliza, sigue la trayectoria con precisión y permite corregirla con facilidad. El BMW M440i exige mayor involucramiento del conductor: oscila entre el subviraje y el sobreviraje, haciendo la experiencia de conducción mucho más emocionante. Este estilo no será del gusto de todos, pero para los entusiastas es un auténtico regalo.
Resultados de la carrera
Pese a la notable ventaja del Mercedes en potencia y anchura de neumáticos, el BMW cruzó la meta a solo 1,1 segundos de diferencia. Es sorprendente, considerando la brecha en características técnicas. El BMW logra esta hazaña gracias a su mejor transmisión y a una respuesta más viva a las órdenes del conductor. Incluso a altas velocidades, se mantiene dócil y permite un control total en cualquier momento.
El Mercedes, por su parte, ofrece mayor confort y precisión. Su suspensión y dirección están ajustadas para que el conductor se sienta seguro incluso al límite. Para quienes valoran la estabilidad y la previsibilidad, esta opción será la predilecta.
Si no lo sabía, BMW (Bayerische Motoren Werke AG) es uno de los mayores fabricantes mundiales de automóviles de lujo, fundado en 1916 en Múnich. Mercedes-AMG es una filial de Mercedes-Benz especializada en modelos deportivos y de alto rendimiento, que desde 1967 desarrolla vehículos tanto para el automovilismo deportivo como para las carreteras. Ambas marcas son reconocidas por su innovación, calidad de fabricación y enfoque único en la creación de automóviles, lo que se refleja en su constante rivalidad en los mercados internacionales.












