
Las autoridades catalanas han decidido crear una nueva estructura dedicada a apoyar a los ciudadanos que se encuentran al borde de perder su vivienda. Esta medida forma parte de los acuerdos alcanzados entre el gobierno y los partidos de izquierda la pasada primavera. Así, en la región se pondrá en marcha un servicio especial cuya misión será acompañar a las personas amenazadas de desahucio y ofrecerles apoyo en todas las fases del proceso.
Paralelamente, se está poniendo en marcha un registro de grandes propietarios inmobiliarios. Todas las personas o entidades que posean más de cinco viviendas o casas estarán obligadas a inscribirse. Quienes no cumplan con esta obligación se enfrentarán a importantes multas, que oscilarán entre 9.000 y 90.000 euros. Este enfoque permitirá a las autoridades controlar de manera más eficaz el mercado de alquiler y supervisar el cumplimiento de los compromisos sociales por parte de los propietarios.
El nuevo servicio, denominado Servicio de Protección y Estabilidad en la Residencia (SPER), será financiado con fondos públicos durante cuatro años. Estará compuesto por cincuenta especialistas que acompañarán a las familias desde el momento en que aparezca el riesgo de desahucio hasta la resolución definitiva del caso. Se hará especial hincapié en la atención personalizada, el apoyo jurídico y la mediación activa entre inquilinos y propietarios.
Registro de grandes propietarios: transparencia y control
La introducción del registro de grandes propietarios inmobiliarios es otro elemento clave de la reforma. Ahora todos aquellos que posean una cantidad significativa de inmuebles estarán obligados a declarar información sobre sus activos. Esto permitirá no solo controlar el cumplimiento de la ley de vivienda, sino también ofrecer mayor transparencia a los inquilinos. Para ellos se creará un portal en línea especial donde podrán comprobar si su arrendador está registrado.
Las autoridades confían en que estas medidas ayudarán a reducir la especulación en el mercado y reforzarán la protección de los colectivos más vulnerables. Además, el registro permitirá agilizar la imposición de sanciones a quienes incumplan las normas y mejorará la coordinación entre los organismos públicos.
Un enfoque integral al problema de los desalojos
La reforma prevé no solo el acompañamiento de las familias, sino también el refuerzo del apoyo jurídico. El programa Reallotgem será mejorado para ofrecer una asistencia de mayor calidad a quienes se encuentren en situaciones difíciles. Se presta especial atención a la coordinación entre los distintos departamentos de la Agencia de la Vivienda de Cataluña, con el fin de responder ante una amenaza de desalojo de la manera más rápida y eficaz posible.
Todo esto fue posible gracias a los acuerdos políticos alcanzados en mayo. Los partidos de izquierda insistieron en cumplir estas condiciones antes de debatir nuevas iniciativas presupuestarias. Como resultado, a pesar de la ausencia de un presupuesto aprobado, las autoridades regionales están poniendo en marcha un conjunto de medidas destinadas a proteger los derechos de los inquilinos y combatir las prácticas abusivas en el mercado de la vivienda.












