
En Cataluña ha finalizado el único acuerdo de España entre autoridades regionales y una compañía energética para proteger a las familias vulnerables frente a la pobreza energética. Con el vencimiento de este convenio, miles de residentes han quedado en una situación incierta, mientras que las organizaciones sociales alertan y exigen medidas inmediatas al gobierno autonómico.
El acuerdo, firmado en 2021 entre el gobierno de Cataluña (Generalitat de Catalunya) y la empresa Endesa, tenía una vigencia de cuatro años y expiró el 31 de diciembre de 2025. Durante este periodo se consolidó como el único ejemplo de colaboración de este tipo entre el Estado y el sector energético en el país. El documento obligaba a Endesa a facilitar soluciones para familias vulnerables: condonar deudas por facturas impagadas y también instalar contadores especiales en viviendas ocupadas para reducir el riesgo de accidentes y incendios.
Sin embargo, a pesar de los objetivos declarados, el acuerdo nunca se implementó completamente. Las organizaciones sociales señalan que solo se perdonó la deuda acumulada entre 2015 y 2021, mientras que las obligaciones sobre las deudas generadas después de esa fecha quedaron sin respuesta. Además, el número de contadores sociales instalados fue mucho menor del necesario.
Reacción social
Tras la finalización del acuerdo, organizaciones sociales de Cataluña como Taula del Tercer Sector y Aliança contra la Pobresa Energètica (APE) lanzaron contundentes declaraciones. Exigen al gobierno la convocatoria inmediata de una comisión especial sobre pobreza energética y la adopción de medidas urgentes para proteger a los sectores más vulnerables de la población.
Según estas organizaciones, la ausencia de un nuevo acuerdo incrementa la preocupación entre las familias que ya viven al límite. Sus representantes advierten que, sin garantías claras y mecanismos de apoyo, miles de personas podrían quedarse sin acceso a servicios básicos, afectando directamente a su salud y dignidad.
La principal preocupación es que ni Endesa ni las autoridades catalanas han presentado hasta ahora una alternativa real al acuerdo finalizado. Los responsables oficiales aluden a la puesta en marcha de nuevos mecanismos estatales, como los descuentos sociales en la electricidad y el llamado “escudo social”, pero los expertos consideran que estas medidas son insuficientes.
Problemas de aplicación
El acuerdo de 2021 contemplaba dos ejes principales: la condonación de deudas y la instalación de contadores sociales. Endesa accedió a perdonar la deuda acumulada de unas 41.000 familias correspondiente al periodo de 2015 a 2021, asumiendo 28,1 millones de euros, mientras que el Govern de Catalunya sumó otros 10,6 millones. Sin embargo, las deudas generadas entre 2022 y 2025 no han sido tratadas y su futuro todavía no está claro.
La segunda línea de actuación, la instalación de contadores en viviendas ocupadas por familias vulnerables, también se llevó a cabo con grandes dificultades. Durante toda la vigencia del convenio solo se instalaron 117 dispositivos de este tipo, una cifra que, según organizaciones sociales, está muy lejos de cubrir las verdaderas necesidades de la región. Además, estos contadores tienen una validez de solo un año y, sin un nuevo convenio, su instalación futura queda en el aire.
Estadísticas y desafíos
Según datos oficiales, la tasa de pobreza energética en Cataluña en 2024 fue del 17,6%. Esta cifra es inferior a la de 2023, cuando alcanzó el 20%, pero sigue siendo mucho más alta que antes de la crisis de 2008 (5,9%). Además, solo unas 185.000 personas reciben ayudas sociales para la electricidad, mientras que el número de personas realmente necesitadas supera los 1,4 millones.
La legislación aprobada en los últimos años prohíbe efectivamente cortar el suministro eléctrico a familias consideradas vulnerables. Sin embargo, expertos señalan que estas medidas no resuelven el problema de fondo. Muchas familias no pueden acceder a los beneficios por trabas burocráticas o falta de información, y los programas existentes no cubren a todos los que lo necesitan.
La situación se complica por el hecho de que otras compañías energéticas que operan en la región no han mostrado interés en firmar acuerdos similares. Endesa sigue siendo el único gran actor que, al menos, ha mantenido algún contacto con las autoridades sobre este tema. Ahora, tras el fin de esta colaboración, la posibilidad de nuevas iniciativas parece sumamente incierta.
Perspectivas y expectativas
Las autoridades de Cataluña y representantes de Endesa reconocen que no prevén renovar el acuerdo. Argumentan que el mercado energético se ha estabilizado y que los programas estatales de ayuda ahora son más efectivos. Sin embargo, las organizaciones sociales discrepan rotundamente. Consideran que, sin convenios específicos, la región podría enfrentar una nueva ola de pobreza energética.
El futuro del apoyo a las familias vulnerables en Cataluña sigue siendo incierto. Las organizaciones sociales insisten en la necesidad de negociaciones urgentes y en buscar nuevas soluciones. Mientras tanto, miles de familias deben vivir con la incertidumbre de no saber si podrán pagar sus facturas de luz y calefacción en los próximos meses.












