
Los acontecimientos en Grazalema se han convertido en una de las crisis más debatidas de Andalucía en los últimos años. La evacuación forzada de casi toda la población debido a la súbita afloración de aguas subterráneas evidenció la vulnerabilidad de incluso los rincones más pintorescos y turísticos de España ante las fuerzas de la naturaleza. Para numerosos vecinos, el regreso a casa fue un momento esperado pero cargado de inquietud: las secuelas del incidente seguirán recordándose durante mucho tiempo.
Las autoridades autorizaron el regreso de 1.600 residentes después de que una comisión científica confirmara la seguridad de la zona. Sin embargo, 259 viviendas siguen siendo inhabitables. Los funcionarios locales y los servicios de emergencias han organizado transporte para quienes no pueden desplazarse por sí mismos y han previsto apoyo adicional para los grupos más vulnerables. La zona más afectada por la salida de agua se localiza a lo largo de la calle Piedras, donde las corrientes subterráneas causaron los daños más graves.
Consecuencias para los residentes
Los propietarios de viviendas situadas en la zona de riesgo solo pueden regresar a Grazalema si disponen de un alojamiento alternativo. Las agencias turísticas y los dueños de casas de alquiler están colaborando activamente para reubicar a los afectados. Grazalema siempre ha destacado por su desarrollado sector turístico, algo que ahora ha jugado a favor de los vecinos: muchos han encontrado refugio temporal en hoteles y apartamentos ofrecidos de manera gratuita.
La evacuación se realizó de manera rápida: en menos de tres horas las personas abandonaron sus hogares y luego fueron distribuidas entre ciudades vecinas, como Ronda y Zahara de la Sierra. En estas localidades se habilitaron espacios públicos para los desplazados, donde podían recibir alimentos, ocuparse de sus asuntos y mantener el contacto con sus vecinos. Al recordar los acontecimientos recientes, cabe señalar que catástrofes similares ya habían provocado consecuencias de gran escala para la región, como, por ejemplo, la tormenta devastadora que recientemente cambió la vida de los agricultores y del sector turístico en Andalucía.
Causas y alcance
El motivo de la evacuación fue el brusco aumento del nivel de agua en el acuífero kárstico sobre el que se asienta Grazalema. El agua empezó a filtrarse en las viviendas a través de los suelos, enchufes y sistemas sanitarios, lo que fue una señal alarmante para los especialistas. El edificio del ayuntamiento fue de los primeros afectados, y posteriormente surgieron problemas similares en otras zonas de la ciudad. Los hidrogeólogos recomendaron evacuar de inmediato debido al riesgo para la vida y la posible interrupción del suministro eléctrico.
En algunas viviendas, el flujo de agua llegó a 100 litros por segundo. Ya al día siguiente de la evacuación, el nivel de agua comenzó a descender, tal y como pronosticaron los expertos: los acuíferos kársticos pueden drenar rápidamente el exceso de agua. Sin embargo, más de 40 científicos continuaron monitoreando la situación, investigando no solo en Grazalema, sino también en los municipios vecinos afectados por una serie de lluvias intensas y deslizamientos de tierra.
La organización del regreso
La tarde del domingo, las autoridades anunciaron el regreso gradual de los vecinos. El presidente de la autonomía y el alcalde de la ciudad comunicaron la noticia personalmente a los reunidos en Ronda. Quienes aún no pueden habitar sus viviendas disponen de alojamiento en casas rurales y segundas residencias que no sufrieron daños por el agua. Al mismo tiempo, en otras zonas de la provincia de Cádiz, cientos de personas todavía no pueden volver a sus hogares debido a las consecuencias del temporal.
Los daños totales ocasionados por la serie de tormentas que afectaron a la provincia en enero y febrero se estiman en 1.200 millones de euros. Decenas de carreteras resultaron dañadas y la reconstrucción de infraestructuras durará al menos dos años. Grazalema, con casi 4.500 litros de precipitaciones por metro cuadrado en el último año, vuelve a ocupar el centro de atención como la ciudad más lluviosa de España.
Situación actual y perspectivas
El día del regreso, los habitantes que se alojaban temporalmente en Zahara y Ronda reanudaron las clases y retomaron la vida cotidiana. Sin embargo, en algunas localidades persisten los problemas de abastecimiento de agua: en Zahara, por ejemplo, el inicio de las clases para los niños tuvo que retrasarse debido a daños en la red de suministro. La administración de Grazalema funcionó provisionalmente desde Ronda, utilizando equipos cedidos y servidores seguros para coordinar la gestión.
A pesar de que el regreso transcurrió sin incidentes, los científicos continúan analizando los datos recopilados. En los próximos meses se esperan nuevas recomendaciones para prevenir situaciones similares en el futuro. La naturaleza inusual del incidente ya ha atraído la atención de los investigadores, quienes planean dedicarle trabajos científicos y tesis específicas.
En los últimos años, España se enfrenta a un aumento progresivo de catástrofes naturales vinculadas al cambio climático y fenómenos meteorológicos extremos. El incremento de lluvias intensas, deslizamientos de tierra e inundaciones ha afectado no solo a Andalucía, sino también a otras regiones del país. En 2025 se realizaron evacuaciones similares en Murcia y Galicia, donde las fuertes precipitaciones destruyeron carreteras y dañaron viviendas. Expertos señalan que estos eventos son cada vez más frecuentes y que sus consecuencias resultan más graves que en el pasado.












