
En España ha estallado un nuevo conflicto en el sistema judicial: el Consejo General del Poder Judicial ha decidido iniciar un procedimiento disciplinario contra el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco. El motivo han sido sus declaraciones públicas, en las que realizó comentarios poco favorables sobre la fuerza política Podemos y la exministra de Igualdad Irene Montero. El debate surgió a raíz de unas palabras pronunciadas durante una conferencia profesional, donde abordó cuestiones relacionadas con la ley del consentimiento.
Inicialmente, el inspector disciplinario había propuesto archivar la investigación que se inició en diciembre del año pasado. Sin embargo, la mayoría de los miembros del órgano ejecutivo del Consejo insistieron en continuar el procedimiento. La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo, junto con tres representantes del sector progresista, fueron decisivos en la adopción de esta decisión. Los miembros conservadores de la comisión expresaron su desacuerdo y manifestaron su intención de presentar un voto particular.
Al mismo tiempo, las investigaciones similares sobre otros jueces, entre ellos Adolfo Carretero y Ángel Hurtado, fueron archivadas. Pero en el caso de Velasco la situación ha sido distinta: se le acusa de una grave infracción de la ética profesional, contemplada en el artículo 418.5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Se trata de una falta de respeto, considerada una falta grave para los miembros del sistema judicial.
Las declaraciones de Velasco, realizadas en noviembre durante un evento, provocaron una amplia resonancia. Puso en duda la competencia del partido Podemos en cuestiones de consentimiento y comparó a Montero con una trabajadora de supermercado, recordando su pasado. Además, el juez cuestionó la legitimidad de la fuerza política tras las elecciones de 2023.
Este es ya el segundo caso en poco tiempo en que el Consejo revoca la decisión de su órgano disciplinario y exige continuar la investigación sobre jueces que critican a políticos destacados. Recientemente, se produjo una situación similar en torno al juez Manuel Ruiz de Lara, quien hizo declaraciones sobre el presidente Pedro Sánchez y su esposa.
En la sociedad y en el ámbito profesional han resurgido debates sobre los límites de la libertad de expresión de los jueces y sobre la permisibilidad de sus valoraciones públicas respecto a temas políticos de actualidad. La cuestión del equilibrio entre la independencia judicial y la responsabilidad por declaraciones públicas sigue abierta.












