
La decisión de asignar una suma significativa para investigaciones genéticas de los restos en el Valle de los Caídos se ha convertido en uno de los avances más notorios de la política de memoria histórica en España en los últimos años. Para muchas familias, esto representa una oportunidad real de conocer el destino de sus seres queridos, cuyos restos permanecieron sin identificar durante décadas. La identificación de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura ha sido motivo de intenso debate, y ahora cobra nuevo impulso gracias al respaldo de los tribunales.
El contrato, valorado en 345.000 euros, fue adjudicado a la empresa Citogen S.L. de Zaragoza. Esta compañía se encargará del análisis de ADN de los restos exhumados en las criptas del complejo memorial. Los resultados de las investigaciones se integrarán en el Banco Estatal de ADN de víctimas de la guerra y la dictadura, lo que permitirá compararlos con las muestras facilitadas por los familiares. Según RUSSPAIN, durante los trabajos ya se localizaron restos procedentes de nueve localidades y decenas de cuerpos fueron entregados a sus familias.
Respaldo judicial
Las exhumaciones en el Valle de los Caídos estuvieron marcadas por numerosos litigios. Los opositores al proceso, incluyendo la Fundación Francisco Franco y varias organizaciones de derecha, intentaron frenar las exhumaciones en los tribunales. Sin embargo, en 2025 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid autorizó definitivamente la continuidad de los trabajos, desestimando los recursos y ratificando la legalidad de los permisos. Esta decisión ha sido clave para avanzar con el programa estatal de recuperación de la memoria histórica.
Desde el inicio de las exhumaciones en junio de 2023, los especialistas han hallado restos pertenecientes a residentes de ciudades como Aldeaseca (Ávila) y Borja (Zaragoza). Varias decenas de cuerpos ya han sido identificados y devueltos a sus familias. Las autoridades señalan que el proceso continúa y que aumenta el número de solicitudes por parte de los familiares. Según russpain.com, hasta el año pasado se habían recibido unas 190 solicitudes para la devolución de restos.
Política de la memoria
La iniciativa estatal para crear un banco de ADN y exhumar restos se convirtió en una de las reformas clave anunciadas por el gobierno de Pedro Sánchez tras 2018. En 2022 se aprobó una nueva versión de la ley de memoria democrática, que contempla una serie de medidas para identificar a las víctimas y apoyar a sus familias. Estas acciones generaron gran repercusión social y dividieron a la ciudadanía: según SocioMétrica para EL ESPAÑOL, la mayoría de los españoles apoyan la exhumación de fosas comunes, aunque la valoración sobre la propia ley de memoria sigue siendo ambivalente.
Como parte de la reforma, las autoridades también impulsaron la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos en 2019. Después, el foco se centró en la búsqueda e identificación de víctimas de ambos lados del conflicto, cuyos restos yacen en 11 060 féretros dentro del complejo. En total, en el Valle de los Caídos están enterradas más de 33 800 personas, y para muchas familias el destino de sus seres queridos sigue sin esclarecerse.
Contexto y consecuencias
En los últimos años, España se ha convertido en uno de los pocos países de Europa donde el Estado financia activamente la identificación de víctimas de conflictos civiles mediante investigaciones genéticas. Proyectos similares se llevan a cabo en otras regiones del país, donde continúan las exhumaciones de fosas comunes. En 2024, se realizaron trabajos de este tipo en Andalucía y Castilla y León, lo que permitió devolver la identidad a cientos de personas fallecidas. La cuestión del destino de las víctimas sin nombre sigue vigente, y las nuevas tecnologías de análisis de ADN abren oportunidades adicionales para restablecer la justicia histórica.











