
El pasado fin de semana, los habitantes de las regiones del sureste de España se enfrentaron a una verdadera prueba: el ciclón DANA Alice trajo consigo lluvias torrenciales que, en cuestión de horas, convirtieron las calles en corrientes impetuosas. Las ciudades más afectadas fueron Murcia y Alicante, donde el agua se desbordó e inundó barrios enteros.
En Los Alcázares (Murcia), los servicios municipales tuvieron que trabajar sin descanso para achicar el agua de las carreteras y aceras. En la zona de la rambla del Albujón, el agua rompió las barreras naturales e invadió zonas aledañas, incluida un tramo de la autovía A-7. Esto provocó importantes atascos y daños en la infraestructura, y los vecinos quedaron aislados de sus rutas habituales.
Tras remitir la lluvia, el personal municipal se dedicó a limpiar calles de barro y escombros arrastrados por el agua. En algunos barrios de Murcia, como Beniaján, se formaron grandes charcos en las carreteras y el tráfico quedó prácticamente paralizado. Los conductores tuvieron dificultades para orientarse en las nuevas condiciones, y algunos vehículos quedaron atrapados en medio de las calles inundadas.
En la provincia de Alicante, en el municipio de Algorfa, la situación también fue tensa. Uno de los conductores intentó cruzar una carretera anegada, pero su vehículo quedó atrapado por el agua. Imágenes como estas se convirtieron en símbolo de la magnitud del desastre provocado por DANA Alice en estos días.
Aún queda por evaluar las consecuencias del fenómeno, pero ya está claro que los daños a la infraestructura y a viviendas particulares son considerables. Las autoridades locales instan a los residentes a mantenerse cautelosos y a no intentar atravesar zonas inundadas por cuenta propia. En los próximos días, los servicios municipales continuarán trabajando para mitigar los efectos de este desastre natural.












