
En diciembre de 2024, en las cercanías de Montserrat, cerca de Barcelona, ocurrió una tragedia que aún deja muchas incógnitas. Isaac Andic, fundador de la reconocida marca Mango, falleció tras caer por un acantilado durante una caminata. Ese día, solo lo acompañaba su hijo mayor, Jonathan. ¿Accidente o algo más? Hasta ahora, no hay respuesta.
Desde el principio, el caso resultó ser más complejo de lo que parecía. El informe inicial de los investigadores señalaba un accidente, pero pronto la atención se centró en Jonathan. Sus explicaciones resultaban confusas y algunos detalles no coincidían. Los investigadores atribuyeron esto a un fuerte estrés, pero los interrogantes persistieron. Paralelamente, la pareja de Isaac, Estefanía Knuth, relató los hechos de aquella mañana sin mencionar conflictos entre padre e hijo.
Sin embargo, tras bambalinas de la tragedia se desarrollaba otro drama. Estefanía y los tres hijos de Isaac no lograban ponerse de acuerdo sobre la herencia. La mujer consideraba que le correspondía mucho más de lo ofrecido y exigía una suma superior a 70 millones de euros. Las negociaciones sobre este tema avanzaban en paralelo al proceso penal, pero las partes no lograron llegar a un acuerdo.
La jueza de Martorell decidió no archivar el caso rápidamente, optando por analizar todas las posibles hipótesis. Se revisaron los registros telefónicos de la víctima para reconstruir su recorrido y comprender la relación con su hijo. La investigación fue archivada y reabierta varias veces por cuestiones procesales, pero el trabajo nunca se detuvo.
Los agentes de policía realizaron una minuciosa inspección del lugar de los hechos y llevaron a cabo experimentos para entender cómo pudo ocurrir la tragedia en la pendiente de casi cien metros. No se hallaron pruebas directas de la implicación de Jonathan en la muerte de su padre, aunque algunos indicios indirectos generaron nuevas preguntas. Tras un nuevo interrogatorio al hijo de la víctima, su estatus cambió: ahora ya no es solo testigo, sino sospechoso en un posible caso de homicidio. Su teléfono fue incautado para análisis, pero esto tampoco arrojó respuestas concluyentes.
En breve, la jueza deberá decidir si cita a Jonathan a declarar bajo su nuevo estatus o si archiva la investigación. La fiscalía también evalúa si existen suficientes pruebas para proceder. Una tragedia familiar, una compleja disputa por la herencia y la falta de evidencia clara convierten este caso en uno de los más comentados en Cataluña.











