
Dos ciudadanas españolas, Yolanda Martínez Cobos y Luna Fernández Grande, implicadas en un sonado caso de vínculos con una organización terrorista, cumplirán el resto de su condena en régimen de semilibertad. Las mujeres, repatriadas desde Siria a principios de 2023, pasarán el tiempo restante en el Centro de Integración Social Victoria Kent, en Madrid. Deberán permanecer un año y tres meses bajo el llamado tercer grado penitenciario, lo que les permite salir del centro durante el día y regresar solo para pernoctar de lunes a jueves.
La decisión de concederles un régimen menos restrictivo se tomó tras evaluar sus circunstancias personales y su comportamiento. Una de ellas ya ha recibido autorización para la semilibertad, mientras que la otra está a la espera de la aprobación definitiva. Ambas pasaron casi dos años en prisión tras ser repatriadas de los campamentos en el noreste de Siria, controlados por fuerzas kurdas. Fueron acusadas de participación y colaboración en actividades terroristas, así como de permanecer en una zona de conflicto.
Acuerdo judicial
Inicialmente, ambas mujeres estuvieron bajo custodia acusadas de integración en organización terrorista y colaboración con sus actividades. Tras una larga investigación y negociaciones entre los abogados, la fiscalía y los representantes de las partes afectadas, se llegó a un acuerdo. Las mujeres aceptaron una condena de tres años de prisión, una prohibición de ejercer ciertas actividades durante siete años, un período de supervisión de cinco años y la obligación de participar en programas de desradicalización.
El tribunal suspendió temporalmente la parte restante de la condena, pero posteriormente revocó esta decisión y ordenó que las mujeres regresaran a prisión. Se les dio la opción de presentarse voluntariamente para cumplir la sentencia, lo que ambas hicieron, eligiendo un régimen de internamiento abierto en un centro especializado.
La vida tras el regreso
Un factor clave para suavizar las condiciones fue que ambas contaban con el apoyo de sus familias y mostraban voluntad de reintegrarse socialmente. Yolanda Martínez planea cuidar de sus cuatro hijos, que ya están con familiares en España. Luna Fernández espera recuperar la custodia de sus cinco hijos, quienes permanecen al cuidado de los servicios sociales de Madrid. Algunos de los niños, especialmente los nacidos en Siria, aún no tienen la documentación completa, pero todos asisten a la escuela.
Junto con las mujeres llegaron a España cuatro huérfanos que las acompañaban durante el viaje. Todos los menores fueron integrados en centros educativos, lo que se convirtió en una de las condiciones para que a las madres se les concediera un régimen penitenciario más flexible. Las autoridades también valoraron su participación en programas educativos y de voluntariado, así como sus planes de inserción laboral.
Vínculos con terroristas
Yolanda Martínez era esposa de Omar El Harchi, considerado uno de los principales reclutadores de una célula desarticulada en 2014. Luna Fernández estaba casada con Mohamed Amin El Aabou, quien jugó un papel relevante entre las esposas de los miembros del grupo terrorista. La investigación determinó que ambas mujeres apoyaron activamente a sus maridos y facilitaron la actividad de la organización prohibida en el territorio del llamado Estado Islámico.
La Fiscalía sostuvo que sus acciones superaban las obligaciones familiares e incluían una colaboración activa con actividades terroristas. Sin embargo, durante el proceso judicial se tuvieron en cuenta las circunstancias derivadas de su prolongada estancia en los campamentos, así como la disposición de las mujeres para colaborar y participar en programas de reinserción.
Condiciones de semilibertad
Para acceder al tercer grado penitenciario, las autoridades españolas evalúan no solo el comportamiento de las personas condenadas, sino también si tienen empleo, formación académica o actividades de voluntariado, así como el apoyo familiar. En el caso de Yolanda Martínez y Luna Fernández, se cumplieron todos estos requisitos. Las mujeres deben pernoctar en el centro de lunes a jueves, y el resto del tiempo pueden ocuparse de asuntos personales, como el cuidado de sus hijos o la búsqueda de empleo.
Este enfoque permite integrar progresivamente a los ex reclusos en la sociedad, reduciendo el riesgo de reincidencia y favoreciendo la reconstrucción de vínculos sociales. Las autoridades subrayan que la concesión de la semilibertad no implica el fin del control, sino que brinda una oportunidad para adaptarse a la vida fuera de prisión.
Por si no lo sabía, Yolanda Martínez Cobos y Luna Fernández Grande fueron de las primeras españolas repatriadas de campamentos en Siria tras la caída del ISIS. Sus casos generaron un amplio debate público y se discutieron tanto en ámbitos jurídicos como en colectivos de defensa de derechos humanos. El Centro Victoria Kent, en Madrid, está especializado en la rehabilitación y reintegración de ex reclusos, ofreciéndoles apoyo en la búsqueda de empleo y la reconstrucción de lazos familiares. En España existe un sistema de reincorporación gradual a la libertad para condenados por terrorismo, siempre que participen en programas específicos y cuenten con respaldo social.












