
Sevilla afronta una nueva fase en la lucha contra las consecuencias derivadas del fallo en el sistema de detección precoz del cáncer. Tras el sonado escándalo relacionado con los retrasos en el diagnóstico del cáncer de mama, las autoridades regionales han decidido apostar por el hospital Muñiz Cariñanos. Esta institución sanitaria se convertirá ahora en el eje central de la renovada estrategia para mejorar el cribado de cáncer de mama y colon.
Hasta ahora, el hospital, situado en el sur de la ciudad, había permanecido en un segundo plano a pesar de una amplia remodelación y de los intentos de integrarlo en la mayor estructura sanitaria de la región. Tras más de una década sin actividad, el edificio fue reabierto durante la pandemia, aunque no logró consolidarse como un centro independiente. Sin embargo, según el plan de las autoridades, aquí se instalará una unidad especializada que reforzará los programas de diagnóstico precoz.
En las próximas semanas se incorporarán al hospital nuevos profesionales —médicos, enfermeras y técnicos— que trabajarán con equipos de última generación. Se prestará especial atención a las mujeres cuyos resultados de mamografía han sido poco concluyentes debido a fallos en los protocolos. Se estima que se trata de unas dos mil pacientes, la mayoría de las cuales están siendo atendidas en el principal complejo hospitalario de la región.
Paralelamente a los cambios en el personal, las autoridades tienen previsto implementar inteligencia artificial, ya probada en Córdoba, para aumentar la precisión y rapidez del diagnóstico. También se creará una comisión especial encargada de analizar las causas de los errores cometidos y supervisar la aplicación de las nuevas medidas. Las autoridades no descartan más destituciones en la dirección si se determina que los fallos estuvieron relacionados con errores de gestión.
El escándalo, que comenzó con las quejas de pacientes y fue respaldado por organizaciones sociales, pronto se transformó en protestas masivas. Miles de personas salieron a las calles exigiendo cambios y la rendición de cuentas por parte de los funcionarios. En el parlamento de Andalucía, el debate sobre la situación se convirtió en uno de los más intensos de los últimos años, y la oposición está utilizando activamente la crisis para presionar al gobierno regional.
Por ahora, Antonio Sanz ejerce funciones de manera provisional como responsable de salud, pero se espera la designación de un nuevo ministro en las próximas semanas. Las autoridades aseguran que los cambios no se limitarán a decisiones de personal: está prevista una reforma integral del sistema de cribados para evitar que este tipo de fallos vuelva a repetirse en el futuro.












