
En Oviedo tuvo lugar la ceremonia anual de entrega de los prestigiosos Premios Princesa de Asturias, donde destacó especialmente el discurso del rey Felipe VI. Esta vez, el monarca no solo se dirigió a los galardonados, sino que también resaltó el cambio en la posición de su hija, la princesa Leonor, en la vida pública del país. En los últimos años, ella ha incrementado notablemente su participación en eventos clave, asumiendo de forma gradual las responsabilidades de heredera y presidenta de la fundación, algo que no pasó desapercibido ni para los invitados ni para toda España.
El rey compartió reflexiones personales sobre la importancia de transmitir experiencia y responsabilidad a las nuevas generaciones. Señaló que, para él, lo más natural fue apoyar a su hija en sus primeros pasos en un escenario tan relevante. Felipe VI dejó claro que está dispuesto a ceder espacio a Leonor para que pueda desarrollarse como futura reina y símbolo de los valores modernos. Al mismo tiempo, aseguró que seguirá estrechamente vinculado a la fundación y a la región de Asturias, a la que considera su segundo hogar.
La atención se centró también en los propios galardonados. El monarca destacó su contribución al desarrollo de la ciencia, la cultura y el deporte, subrayando que la sociedad debe saber reconocer y premiar los logros sobresalientes. Entre los distinguidos figuran el filósofo Byung-Chul Han, el sociólogo Douglas Massey, la genetista Mary-Claire King, el escritor Eduardo Mendoza, la tenista Serena Williams, la fotógrafa Graciela Iturbide, el economista Mario Draghi y el Museo Nacional de Antropología de México. Según el rey, sus logros son un ejemplo a seguir y una inspiración para nuevas hazañas.
La educación y los valores como base del futuro
En el discurso de Felipe VI, ocupó un lugar especial el tema de la educación y la formación de principios morales. Llamó la atención sobre el hecho de que el mundo actual enfrenta desafíos de individualismo y globalización, que pueden llevar a la pérdida de la identidad y al aislamiento. Según el monarca, es fundamental encontrar un equilibrio entre los intereses de la sociedad y la individualidad, para mantener la armonía y el respeto por cada persona. Educar en el respeto a las tradiciones y la libertad de elección, en su opinión, es la clave para un futuro exitoso del país.
Al finalizar la ceremonia, el rey agradeció a todos los involucrados en la organización del premio y expresó su gratitud a los habitantes de Asturias por su hospitalidad y entusiasmo. Destacó que este tipo de eventos no solo celebran a personas destacadas, sino que también establecen nuevos referentes para la juventud, ayudándoles a forjar su propio camino. Según Felipe VI, los Premios Princesa de Asturias siguen siendo una herramienta fundamental para fortalecer la unidad nacional y promover los valores humanos más nobles.











