
Las regiones orientales de España se convirtieron en el epicentro de la potente tormenta Harry, que alteró drástически la vida habitual. Desde temprano en la mañana del lunes, los habitantes de Cataluña y las Islas Baleares vieron cómo el cielo se oscurecía rápidamente y las calles comenzaban a inundarse. En algunas zonas, los teléfonos móviles no dejaban de sonar con mensajes de alerta: los servicios de protección civil advertían sobre el inminente peligro.
Especialmente afectada se vio la población de Girona, donde en pocas horas cayó tanta lluvia que las calles se transformaron en torrentes. En las zonas costeras de Cataluña y Baleares, el viento huracanado empujaba hacia la orilla olas de hasta siete metros de altura. Playas y acantilados se volvieron extremadamente peligrosos: las autoridades desaconsejaron incluso acercarse a ellos. Las instituciones admitieron que la situación podría salirse de control en cualquier momento.
La furia de la naturaleza sin piedad
El lunes representó una verdadera prueba para los habitantes del noreste del país. En Girona y sus alrededores, se reportaron inundaciones localizadas, y ríos y arroyos se desbordaron. En algunos barrios, el agua se acercaba a las viviendas y los vehículos quedaban atrapados en carreteras anegadas. En las montañas de los Pirineos, la nieve caía sin parar, cubriendo las laderas con un manto espeso y aumentando el riesgo de avalanchas.
En las provincias de Teruel y Castellón las nevadas comenzaron hacia la tarde, cuando la temperatura cayó bruscamente. Las carreteras de montaña se cubrieron rápidamente de nieve húmeda, volviendo peligrosas las condiciones para circular. Los conductores tenían que elegir entre arriesgarse o buscar rutas alternativas. Incluso en las zonas bajas, el clima no daba tregua: el frío, la humedad y el viento cortante mantenían a todos en alerta.
Amenaza marítima
La costa de Cataluña y las Islas Baleares se vio azotada por el temporal. El mar embravecido arrojaba olas gigantes en la orilla, capaces de arrasar estructuras provisionales y anegar paseos marítimos. En algunos puertos hubo que reforzar los muelles de urgencia y evacuar embarcaciones. Pescadores y turistas abandonaron con rapidez las zonas de riesgo, mientras los equipos de rescate patrullaban las playas para evitar tragedias.
Las autoridades insistieron una y otra vez: acercarse al agua ahora es exponerse a un peligro mortal. Sin embargo, pese a las advertencias, algunos se arriesgaron buscando imágenes impactantes para sus fotos y vídeos. Varios de ellos estuvieron a punto de pagar muy caro por su osadía.
Frío y nieve
El interior del país tampoco quedó al margen. Por la noche, la temperatura bajó de cero y se formaron placas de hielo en las carreteras. En los Pirineos y el sur de Aragón la nieve cubrió el asfalto con una alfombra espesa, dificultando la circulación. Los conductores se vieron obligados a detenerse y esperar a que los equipos de mantenimiento despejaran las vías.
En algunos pueblos, los habitantes quedaron aislados del resto del mundo. Se cortó la electricidad y la cobertura móvil funcionaba de manera intermitente. La gente almacenaba alimentos y agua, preparándose para que el temporal pudiera prolongarse. Aunque estas pruebas no son nuevas para las zonas de montaña, incluso para ellos la tormenta actual ha supuesto un verdadero reto.
Qué pasará ahora
El martes el mal tiempo no tenía intención de ceder. Las lluvias y la nieve persistían, y las temperaturas seguían siendo bajas. La situación era especialmente complicada en Girona, Tarragona, Castellón y el sur de Valencia. Las autoridades advertían de posibles nuevas inundaciones y alteraciones en el tráfico en las carreteras situadas por encima de los mil metros de altitud.
Para mediados de semana, los meteorólogos pronosticaron que la tormenta iría perdiendo fuerza poco a poco. Sin embargo, es pronto para relajarse: nuevos frentes atmosféricos ya avanzan para sustituir a Harry y traerán lluvias a Galicia, Asturias y Castilla y León. Los españoles vuelven a prepararse para las sorpresas del clima, ya que en los últimos años el tiempo ha dado cada vez más sobresaltos.












