
El aeropuerto catalán de El Prat cerró 2025 con una cifra impresionante: 57,5 millones de pasajeros. No es solo un récord: es una señal clara de que la infraestructura no logra absorber la creciente demanda. Aunque el límite formal de capacidad está fijado en 55 millones, la realidad ya lo ha superado ampliamente. El pasado año el crecimiento fue del 4,4 %, lo que supone 2,5 millones de viajeros más de lo inicialmente previsto.
La cuestión de ampliar el aeropuerto lleva tiempo sobre la mesa. El principal argumento no es solo la saturación, sino también la necesidad de alargar una de las pistas para acoger vuelos de largo recorrido. Las autoridades catalanas y la empresa gestora ya han acordado una inversión de 3.000 millones de euros. No fue una decisión fácil: los ecologistas llevaban años oponiéndose por temor al impacto ambiental. Sin embargo, se alcanzó un compromiso y ahora el aeropuerto se prepara para una transformación a gran escala.
Crecimiento sin límites
Pese a todas las restricciones, El Prat sigue creciendo. La empresa gestora ha logrado exprimir al máximo la capacidad existente: se aprovechan más los horarios menos saturados y los picos estacionales se compensan organizando los vuelos de manera más uniforme a lo largo del año. Curiosamente, la tasa de crecimiento aquí supera incluso a la de Barajas, en Madrid, donde el tráfico de pasajeros aumentó un 3 % y alcanzó los 68,1 millones.
El principal motor son las rutas internacionales. En 2025, el número de pasajeros en vuelos al extranjero creció un 6,2% y alcanzó los 43,2 millones. En cambio, los vuelos nacionales sufrieron un leve descenso: -0,6%, con un total de 14,1 millones de pasajeros. Esto demuestra que Barcelona se consolida cada vez más como un hub internacional y no solo como un punto dentro del país.
Récords en cifras
En 2025, el número de despegues y aterrizajes también batió todos los registros anteriores: 360.786 operaciones frente a 347.977 del año anterior. El transporte de mercancías creció aún más, un 10,5%, hasta 200.741 toneladas. Diciembre fue especialmente destacado: 4,3 millones de pasajeros en un mes (un aumento del 5,8%) y 17.341 toneladas de carga, récord absoluto para el último mes del año.
Estos datos son mucho más que estadísticas. Reflejan una dinámica real: Barcelona resulta cada vez más atractiva para los negocios, el turismo y la logística. El aeropuerto está al límite de su capacidad, pero de momento responde. No obstante, si no se avanza en la modernización, tarde o temprano el sistema podría colapsar.
Éxitos catalanes
No solo El Prat presenta resultados impresionantes. Otros aeropuertos de Cataluña también siguen el ritmo. Girona-Costa Brava atendió a 2,18 millones de pasajeros, un 9,4% más que el año pasado. Reus registró un crecimiento aún mayor: 1,33 millones de personas, lo que supone un incremento del 13,1%. Aunque Sabadell opera en otra escala, también mejoró: casi 5.000 pasajeros y más de 62.000 operaciones, un aumento del 6,2%.
Este crecimiento indica que la región en su conjunto se vuelve cada vez más atractiva. Turistas, empresarios y residentes locales optan cada vez más por el transporte aéreo. Si antes Barcelona era el principal imán, ahora otras ciudades también comienzan a captar la atención.
El futuro de El Prat
Los planes de expansión del aeropuerto ya están aprobados. En los próximos años se construirá una nueva zona de terminales, se ampliará la tercera pista y las terminales existentes T1 y T2 serán objeto de una gran reconfiguración. La mayor parte de las obras comenzará después de 2031, aunque la preparación ya está en marcha.
El aspecto clave es la adaptación a los requisitos medioambientales. El nuevo plan director debe contemplar no solo el aumento del tráfico de pasajeros, sino también la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. La normativa europea exige una vinculación estricta con los objetivos de descarbonización. Esto significa que cada paso será cuidadosamente calculado y ajustado a los estándares de protección ambiental.
La cuestión es si estas medidas serán suficientes para mantener el ritmo de crecimiento y no perder competitividad frente a otros. Los aeropuertos catalanes ya han demostrado su capacidad de sorprender. Pero solo el tiempo dirá si podrán conservar el liderazgo.












