
A principios de 2026, entrará en funcionamiento un nuevo carril Bus-VAO en el concurrido tramo de la autopista A-2, que conecta Madrid con Alcalá de Henares. Este proyecto está destinado al transporte público, coches con varios ocupantes, motos y servicios de emergencia. A diferencia de los carriles exclusivos convencionales, aquí no habrá una separación física: la gestión del tráfico se realizará mediante tecnologías avanzadas que permitirán modificar el uso del carril según la situación del tráfico.
En las horas punta, el carril izquierdo en cada sentido se convertirá en Bus-VAO, mientras que el resto del tiempo podrá ser utilizado por todos los conductores. Este enfoque permitirá adaptarse de forma flexible a la densidad del tráfico y aumentar la capacidad de la vía sin necesidad de grandes obras. El nuevo tramo tendrá una longitud de 19,2 kilómetros y su apertura será progresiva: primero llegará hasta Torrejón de Ardoz y, después, hasta Alcalá de Henares.
Tecnología y control: así funcionará el nuevo carril
Para prevenir infracciones, se instalarán cámaras que detectarán las matrículas y el número de ocupantes en los vehículos. Los conductores que usen el carril Bus-VAO sin cumplir los requisitos o accedan en zonas no autorizadas recibirán una multa. Durante las primeras semanas desde su apertura, el sistema funcionará en modo de prueba para que los conductores se familiaricen con las novedades y puedan ajustar sus rutas.
Los accesos y salidas al Bus-VAO estarán equipados con señales luminosas: el color verde permitirá el paso y el amarillo lo prohibirá. Además, se instalarán señales de tráfico especiales y paneles electrónicos que informarán sobre el estado actual del carril. Hacia Madrid, los principales puntos de entrada estarán en Torrejón de Ardoz, Rejas y Canillejas, mientras que las salidas se ubicarán en las calles Arturo Soria, Josefa Valcárcel y en el enlace de Eisenhower.
Impacto en el transporte y el medio ambiente
Se espera que, gracias al nuevo Bus-VAO, unas 15.000 personas al día puedan llegar y regresar de la capital más rápido. El tiempo medio de trayecto se reducirá aproximadamente en una cuarta parte, lo que resulta especialmente importante para quienes van a trabajar o estudiar. Según estimaciones, esto permitirá ahorrar hasta medio millón de horas al año y reducir las emisiones de dióxido de carbono en casi mil toneladas.
Las rutas de transporte público también cambiarán: parte de los autobuses circularán por el nuevo carril directo, mientras que otros mantendrán sus recorridos habituales para atender las paradas intermedias. Por las mañanas en días laborables, alrededor de la mitad de los servicios desde Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz y ciudades cercanas utilizarán el Bus-VAO. Los viernes por la tarde, cuando aumenta el flujo desde Madrid, la proporción de autobuses en el Bus-VAO llegará al 50%.
Un sistema flexible para la metrópolis del futuro
La implantación del carril dinámico en la A-2 es un intento de encontrar el equilibrio entre eficiencia y ahorro. Esta experiencia podría aplicarse también en otros accesos a las grandes ciudades de España. Para los residentes de los suburbios del este de Madrid, esto supone no solo una reducción del tiempo de viaje, sino también un trayecto más cómodo, y para la ciudad, una menor congestión en las carreteras y una mejora en la situación medioambiental.











