
El inicio del curso escolar en Asturias se da en un clima de tensión. Tras los tumultuosos acontecimientos de junio pasado, cuando los docentes se movilizaron con huelgas y manifestaciones, la situación en la región sigue siendo inestable. A pesar de los acuerdos alcanzados en verano entre el Gobierno autonómico y los sindicatos, muchos profesores consideran que sus demandas solo se han atendido parcialmente.
En junio, los docentes realizaron trece días de huelga a la que se sumaron progresivamente otros sindicatos. Decenas de miles de personas salieron a las calles y las negociaciones con las autoridades concluyeron con un acuerdo que la mayoría sindical calificó como un compromiso mínimo. Sin embargo, representantes del sindicato CSIF, que no apoyaron la decisión final, subrayan que los problemas clave siguen sin resolverse.
Las principales reclamaciones del profesorado se centran en el nivel salarial y la falta de personal administrativo en los centros educativos. Las autoridades prometieron un aumento de 140 euros en el salario en dos años, pero muchos consideran que esta cantidad es insuficiente. Además, en el acuerdo solo se prevé la incorporación de diez nuevos empleados para tareas administrativas en casi trescientos centros del Principado, una medida que los docentes consideran meramente simbólica.
Otro tema candente es la ratio alumno-profesor. La reducción de la carga lectiva y la bajada del número de alumnos por aula se ha pospuesto hasta 2027, lo que incrementa el descontento entre el personal educativo.
Inmediatamente después de la firma del acuerdo en junio, entre los docentes creció la sensación de que el conflicto se había resuelto solo formalmente y que los cambios reales no llegaron. El cambio en la dirección del ministerio regional de educación generó esperanzas al principio, pero dos meses después, los profesores señalan que la situación sigue igual. Muchos de los que participaron en las huelgas terminaron el verano con pérdidas económicas, lo que solo incrementó la tensión.
Los profesores apuntan que persisten los problemas de falta de personal y de apoyo para los niños con necesidades educativas especiales. Las condiciones laborales se mantienen igual y, si las autoridades no toman medidas concretas para mejorar la situación, una nueva ola de protestas podría comenzar en breve. Entre las acciones en debate están el rechazo a participar en actividades extraescolares y un control más estricto del horario laboral.
El descontento también alcanzó al personal de escuelas privadas financiadas por el Estado. En los últimos días de huelga, se sumaron a sus colegas de los centros públicos y, tras la firma del acuerdo, también salieron a manifestarse exigiendo la equiparación de condiciones laborales. Durante el verano, los representantes de las escuelas privadas celebraron varias reuniones con la nueva dirección del ministerio, pero no se logró un acuerdo definitivo.
Los empleados de las escuelas privadas consideran insuficiente el aumento salarial propuesto de 80 euros mensuales. Señalan que la brecha con sus colegas de las escuelas públicas se mantiene y que, en comparación con regiones vecinas como Cantabria, sus ingresos son considerablemente más bajos. Las cuestiones sobre la duración de la jornada laboral y otras condiciones de trabajo también siguen sin resolverse.
A los representantes de las escuelas privadas les espera otra reunión con la dirección del ministerio, prevista para la víspera del inicio del curso escolar. Sin embargo, todavía no hay garantías de que el nuevo año académico en Asturias comience con normalidad. El profesorado de ambos sistemas educativos está dispuesto a llevar a cabo nuevas acciones si sus demandas no son escuchadas.












