
En Cataluña ha comenzado una ambiciosa iniciativa que podría transformar el mercado inmobiliario de la región. El presidente del gobierno autonómico, Salvador Illa, presentó un proyecto que prevé la construcción de 210.000 nuevas viviendas. Para llevarlo a cabo, se planea unir esfuerzos entre el sector público y empresas privadas, lo que debería agilizar el proceso y facilitar el acceso a la vivienda.
Las autoridades no solo buscan aumentar el número de viviendas construidas, sino también elevar la proporción de viviendas sociales a un nivel cercano a los estándares europeos. Actualmente, este indicador en Cataluña es solo del 3,7%, y el objetivo es llegar al 15%. Para lograrlo, se revisará el enfoque de planificación: la cantidad de nuevas viviendas se determinará no solo por las normas urbanísticas, sino también por las necesidades reales de la población.
El proyecto se divide en varias etapas. En primer lugar, la construcción comenzará en zonas donde ya se han aprobado los planes urbanísticos, con unas 21.000 viviendas previstas allí. Otras 32.000 unidades están planificadas en áreas donde los documentos están en la fase final de aprobación. El bloque más grande —160.000 viviendas— podría desarrollarse en territorios donde aún se están estudiando las posibilidades de edificación. Las autoridades no descartan que parte de estas nuevas edificaciones sean más compactas de lo habitual para aumentar la densidad residencial.
Se presta especial atención a que una parte significativa de las nuevas viviendas —del 40 al 50%— sea destinada a vivienda protegida. Esto permitirá abordar con mayor rapidez la escasez de viviendas asequibles y reducir los plazos de tramitación para las constructoras. Las autoridades prometen que, antes de que termine el año, se anunciará la segunda fase de adjudicación de parcelas para la construcción.
Paralelamente, en la región continúan las iniciativas ya anunciadas previamente. Actualmente, están en desarrollo 31.000 viviendas de las 50.000 previstas, y se espera que la mitad estén listas para 2026. Las autoridades emplean diferentes mecanismos: desde la cesión de suelo municipal hasta inversiones directas y adquisición de inmuebles ya terminados.
Además de las iniciativas en vivienda, el gobierno de Cataluña está ampliando el apoyo a jóvenes y familias. En el último año, cerca de dos mil jóvenes obtuvieron créditos para independizarse, y 87.000 familias se beneficiaron de subsidios de alquiler. Las autoridades consideran que sin resolver el problema de la vivienda no es posible combatir la desigualdad social.
Durante su intervención, Salvador Illa también anunció nuevas inversiones en el ámbito social. Entre las medidas se encuentran la reducción de los plazos para recibir ayudas de dependencia, el aumento de plazas para estudiantes de medicina y la ampliación de la plantilla de bomberos. Además, Cataluña se prepara para acoger a refugiados de la zona del conflicto árabe-israelí, destinando un presupuesto específico para ello.
A pesar de los ambiciosos planes, las cuestiones de financiación y la aprobación del presupuesto para el próximo año siguen sin resolverse. Las autoridades confían en llegar a un acuerdo con sus socios políticos y garantizar los recursos necesarios para la realización de todos los proyectos previstos.












