
En Murcia estalla un escándalo ecológico: en la zona de Churra desaparecen rápidamente pinos cuya antigüedad supera los cien años. Según la Asociación para la Conservación del Patrimonio de la Huerta de Murcia (Huermur), en los últimos veinte años han muerto aquí más de dos tercios de estos árboles únicos, a pesar de su estatus oficial como elementos protegidos.
Los pinos, que alcanzan hasta veinte metros de altura, han sido durante generaciones parte integral del paisaje local y símbolo de la riqueza natural de la región. A principios del siglo XXI en Churra había 26 de estos árboles, pero hoy sólo quedan ocho vivos, y uno de ellos en estado crítico. Los ecologistas destacan que se ha perdido el 70% de esta masa verde histórica, la cual debía estar protegida por leyes municipales y regionales.
La organización Huermur señala la inacción de las autoridades municipales y regionales, que, según los activistas, no cumplen con sus responsabilidades de conservar el patrimonio natural. Los ecologistas consideran que la situación ha llegado a un punto crítico: los árboles siguen muriendo y no se adoptan medidas para salvarlos.
Desde Huermur indican que una de las causas de la rápida desaparición de los pinos ha sido la ola de calor anómala que afecta a la región. Además, el cierre del sistema local de riego —el canal Churra la Nueva— ha agravado la sequía, perjudicando aún más la situación de los árboles. Los activistas exigen la reanudación inmediata del suministro de agua y la organización de un riego de emergencia para los pinos restantes.
La organización ecologista tiene la intención de acudir a los tribunales, considerando que las acciones u omisiones de las autoridades podrían constituir delitos relacionados con la vulneración de la legislación ambiental. Además de medidas urgentes, Huermur insiste en un plan de recuperación a largo plazo: por cada árbol perdido, proponen plantar tres nuevos ejemplares, utilizando material genético de los pinos que hayan sobrevivido. Esto permitiría preservar la continuidad histórica y restaurar la imagen tradicional de la huerta.
Según representantes de Huermur, la pérdida de la mayoría de los pinos centenarios no es solo una catástrofe ecológica, sino también un duro golpe al patrimonio cultural de Murcia. Los ecologistas subrayan que no se trata únicamente de conservar la naturaleza, sino de que el Estado cumpla sus obligaciones con la sociedad y las próximas generaciones.
La situación en Churra ha sido una señal de alarma para toda Murcia. Los ecologistas llaman a las autoridades a actuar de inmediato para frenar la destrucción de este enclave natural único y evitar que se repitan casos similares en otras zonas de la región.












