
En Sevilla continúa la investigación de la tragedia que conmocionó a la ciudad el pasado otoño. Los padres de una estudiante de 14 años que se quitó la vida tras sufrir un acoso prolongado por parte de sus compañeros, declararon ante la fiscalía de menores. Su testimonio ha marcado una etapa clave en el caso, que podría acarrear graves consecuencias para el centro educativo privado donde estudiaba la menor.
La investigación sigue dos principales líneas: la posible responsabilidad de tres alumnas sospechosas de acoso sistemático y la actuación de la dirección del colegio, que según la familia, no tomó las medidas necesarias para proteger a la menor. Los padres insisten en que la administración no solo no activó los protocolos obligatorios contra el acoso escolar, sino que tampoco informó a las autoridades, a pesar de sus reiteradas denuncias.
La familia de la víctima exige que se apliquen las sanciones más severas al colegio. Consideran que solo un castigo ejemplar puede evitar que tragedias como esta se repitan. Las autoridades de Andalucía ya han creado una comisión especial formada por representantes del área educativa y de la administración escolar. Esta comisión elaborará recomendaciones para prevenir casos similares y definirá el grado de responsabilidad de cada uno de los implicados.
La postura del colegio y el avance de la investigación
La dirección del centro educativo sostiene que actuó dentro de sus competencias y contó con el asesoramiento de un psicólogo, quien supuestamente recomendó limitarse a la educación separada de las partes en conflicto. Sin embargo, los padres rechazan categóricamente esta versión y subrayan que esperaban de la escuela medidas más contundentes. Durante la investigación, se reveló que la administración no mantuvo conversaciones con los presuntos agresores ni con sus familias, considerando que los incidentes ocurrieron fuera del horario escolar.
En los próximos días, la fiscalía planea interrogar a tres alumnas cuyas acciones se consideran una posible causa de la tragedia. Además, ya han dado explicaciones la directora, la psicóloga escolar, la subdirectora y la tutora de la clase. La policía concluyó su propia investigación y entregó la documentación a la fiscalía, mientras que representantes del Defensor del Menor también se reunieron con la familia y el personal del colegio.
Posibles consecuencias para el centro educativo
Si se demuestra la responsabilidad de la administración, la escuela podría enfrentarse a la pérdida de financiación pública, una multa considerable o al despido de los responsables. La decisión final se tomará tras completar todos los procedimientos y analizar las conclusiones de la comisión. Los familiares de la fallecida están convencidos de que solo medidas estrictas podrán cambiar la actitud hacia el acoso escolar y obligar a los centros educativos a prestar mayor atención a las señales de este tipo de situaciones.
La tragedia en Sevilla ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de contar con mecanismos efectivos para proteger a los niños del acoso psicológico y la responsabilidad de los adultos de actuar ante cualquier señal de alarma. La sociedad espera ver qué medidas tomarán las autoridades y cómo cambiará la gestión escolar tras este suceso.












