
En los últimos meses, las mujeres de Valencia se enfrentan cada vez más a una situación preocupante: los exámenes programados para la detección de cáncer de mama sufren retrasos y los resultados tardan semanas, e incluso meses, en llegar. Para muchas, esto supone una auténtica prueba, ya que la espera ante una cuestión tan importante genera un gran estrés.
María, que actualmente tiene 68 años, participa en el programa de prevención del cáncer de mama desde hace casi tres décadas. Antes, las invitaciones para la mamografía le llegaban de forma regular, cada dos años, y los resultados se comunicaban rápidamente. Pero en 2024 todo cambió: la invitación para el siguiente examen le llegó casi un año más tarde de lo habitual y, tras la prueba, no recibió respuesta durante dos meses. Fue imposible contactar por teléfono con el centro médico y solo después de numerosos intentos le informaron de que necesitaba una prueba adicional, de la cual nadie le había avisado previamente.
Sin poder soportar más la incertidumbre, María acudió a una clínica privada donde le realizaron una ecografía y detectaron que el pequeño nódulo hallado anteriormente había crecido. Con este informe acudió a su médico, quien la derivó a exámenes posteriores ya fuera del programa estándar. Finalmente, tras otra biopsia y una larga espera, el diagnóstico fue favorable, pero la mujer sigue indignada porque todo este proceso se realizó al margen del sistema de prevención, que debería funcionar de forma eficiente y ágil.
Los problemas con los retrasos y la reducción en el número de exámenes en la Comunidad Valenciana han llegado también al ámbito político. Según datos oficiales, en 2024 la cantidad de mamografías se redujo en 12.000 respecto al año anterior, y la cobertura de mujeres entre 45 y 70 años cayó al 65,6%. Es el peor dato de los últimos cuatro años. Representantes de la oposición exigen explicaciones al gobierno regional sobre por qué la prevención del cáncer de mama ha dejado de ser prioritaria, a pesar de las declaraciones públicas de las autoridades.
Las autoridades regionales atribuyen la situación a causas técnicas: en 2024 se actualizaron equipos en varios centros médicos, lo que provocó la suspensión temporal del servicio, y en algunas zonas el programa se detuvo temporalmente debido a fuertes lluvias. Sin embargo, estas explicaciones no convencen ni a pacientes ni a políticos, ya que está en juego la salud de miles de mujeres. Muchos temen que los retrasos y la disminución de exámenes deriven en diagnósticos tardíos y empeoren las cifras de recuperación.
Mientras autoridades y oposición debaten sobre las causas y el alcance del problema, muchas mujeres se ven obligadas a buscar alternativas y pagar los exámenes de su propio bolsillo. Para muchas esto supone una carga no solo económica sino también emocional. El descontento crece en la sociedad, y cada vez más personas reclaman que la prevención del cáncer de mama vuelva a ser una verdadera prioridad para el sistema de salud regional.











