
En los últimos días, la atención de los habitantes de Valencia se ha centrado nuevamente en los acontecimientos en torno al exdirigente de la región. Una manifestación masiva en el centro de la ciudad fue la respuesta a las decisiones judiciales y las acciones de los políticos, que, según muchos, afectan no solo el destino de ciertas personas, sino también el futuro de toda la autonomía. Cientos de personas salieron a las calles para mostrar su descontento por la manera en que las autoridades han reaccionado ante las consecuencias de la dana y las investigaciones relacionadas.
Los organizadores de la marcha, entre los que se cuentan más de doscientas asociaciones ciudadanas, sindicales y de afectados, insistieron de nuevo en la necesidad de que Carlos Mazón renuncie a su escaño en Les Corts Valencianes. A su juicio, su presencia en el parlamento obstaculiza una investigación objetiva y fomenta una sensación de impunidad entre los funcionarios. La protesta se centró no solo en la crítica al exdirigente sino también en exigir a las autoridades que, según los participantes, dejen de proteger al expresidente y garanticen su comparecencia ante el tribunal de Catarroja.
Presión sobre los políticos
La marcha comenzó en la plaza del Ayuntamiento y recorrió las principales calles de la ciudad. Al frente de la columna se llevó una pancarta con el lema «Mazón a presó», símbolo de las protestas de los últimos meses. Los manifestantes recordaron que llevan saliendo a la calle durante 17 meses consecutivos para denunciar las consecuencias de los errores y la inacción de las autoridades frente a la catástrofe natural. Según afirman, la negligencia y la falta de atención a los datos científicos convirtieron el desastre natural en una tragedia humana.
Durante la manifestación se escucharon acusaciones no solo contra el exdirigente regional, sino también contra el actual gobierno, al que los asistentes reprochan seguir negando las amenazas climáticas y fomentar nuevas construcciones que aumentan la vulnerabilidad de la población. Los manifestantes recalcaron que no están dispuestos a aceptar una dimisión parcial y exigen que Mazón renuncie completamente a su escaño, además de su participación obligatoria en el proceso judicial.
Respuesta judicial y nuevos retos
La situación se agravó después de que el 16 de marzo se conociera la decisión del Tribunal Superior de Valencia de no abrir una investigación contra Mazón en esta fase. Sin embargo, según los organizadores, esto no implica su absolución, sino solo una suspensión temporal del proceso. Si surgen nuevas pruebas, el caso podría reabrirse, y la condición de diputado no sería un obstáculo para futuras acciones.
El 24 de marzo, una jueza de Catarroja decidió citar a Mazón como testigo en la causa por una gestión deficiente durante la Dana. Aún no hay fecha fijada para el interrogatorio, pero esta medida ha generado mayor presión social. Según los participantes en la marcha, si el actual presidente regional, Juanfran Pérez Llorca, no defendiera a su predecesor, no habría sido necesaria una movilización de este tipo.
Memoria y solidaridad
Un papel destacado en la manifestación lo tuvieron los grupos de «dolçaines i tabal», que desde el principio de la tragedia apoyan a las víctimas con desfiles musicales. Los organizadores los llaman la «memoria sonora» de la sociedad civil y un ejemplo de dignidad para todos los que se preocupan por el destino de la región. Los músicos acompañan cada acto, subrayando la importancia de la solidaridad y el apoyo a las víctimas de la catástrofe.
Como señala El País, las protestas en Valencia se han convertido en parte esencial de la vida pública tras los hechos relacionados con la dana. La ciudadanía exige no solo justicia para las personas afectadas, sino también un cambio en la gestión de riesgos y la respuesta ante emergencias. Según russpain.com, este tipo de movilizaciones influyen notablemente en la agenda política y obligan a las autoridades a responder a las demandas sociales.
En el contexto de las investigaciones en curso, cabe recordar que anteriormente el tribunal de Valencia ya inició el procedimiento sobre el caso Mazón tras la tragedia con cientos de víctimas, lo que se analizó en detalle en el reportaje sobre el inicio de la investigación del papel de los funcionarios en la catástrofe — más información sobre los primeros pasos de la investigación.
En los últimos años, España enfrenta un aumento en la frecuencia de desastres naturales vinculados al cambio climático. En 2024, se organizaron protestas similares en Murcia y Alicante tras inundaciones devastadoras, cuando los residentes exigieron revisar la política urbanística y reforzar el control sobre la construcción en zonas de riesgo. En Cataluña, las manifestaciones masivas de 2025 desembocaron en la creación de comisiones independientes para investigar el actuar de las autoridades durante emergencias. Estos hechos evidencian que la vigilancia ciudadana y la presión sobre los funcionarios se consolidan como herramientas clave para transformar la gestión de catástrofes en España.












