
En Catalunya ha estallado una fuerte polémica después de que en escuelas primarias se repartiera una encuesta a niños de 10 a 11 años con preguntas sobre identidad de género y límites personales. Cuestiones como «¿Cómo te percibes: niño, niña o no lo sabes?» y «¿Cómo te llamaron al nacer?» desataron un intenso debate entre padres, docentes y políticos. Unos consideran que estos sondeos pueden confundir a los menores y servir para imponer una ideología, mientras que otros creen que es una forma de identificar a los más vulnerables y apoyar a cada niño.
El cuestionario forma parte del proyecto ESSIC, impulsado por los departamentos de Educación y Salud de la Generalitat de Catalunya. Según las autoridades, la encuesta pretende conocer el estado emocional y social del alumnado para desarrollar medidas de prevención más efectivas. Insisten en que la participación es voluntaria, requiere el consentimiento de los padres, y su objetivo es averiguar cómo se sienten los niños en la escuela y en casa.
Reacciones de padres y políticos
La controversia pública surgió cuando padres y asociaciones familiares (AMPA) empezaron a compartir en redes sociales fotos de las preguntas polémicas. Los apartados del cuestionario relacionados con la identidad de género y la autopercepción generaron especial revuelo. El asunto pronto trascendió el ámbito digital y llegó al Parlamento regional. La diputada del Partido Popular, Montserrat Berenguer, declaró que muchos padres no fueron informados previamente sobre el contenido de la encuesta cuando autorizaron la participación de sus hijos.
El cuestionario también incluye preguntas sobre casos de violencia sexual: «¿Alguien ha tocado tu cuerpo sin tu consentimiento?» y «¿Has tocado tú a alguien sin su consentimiento?». Estos puntos se agregaron tras el aumento de investigaciones por delitos sexuales entre menores. Según la fiscalía, solo en 2024 en España se han abierto más de 3.000 casos relacionados con estos delitos, y esta cifra sigue creciendo.
Acusaciones de adoctrinamiento
Especialmente dura fue la reacción de representantes de la organización «Feministes de Catalunya». Según su presidenta, Silvia Carrasco, este tipo de preguntas puede causar angustia en niños que recién comienzan a formar su percepción sobre sí mismos y el mundo. Señala que reciben consultas habituales de madres preocupadas que consideran que, bajo la apariencia de educación, en las escuelas se les imponen a los niños temas relacionados con la identidad de género.
Carrasco subraya la importancia de distinguir entre educación e influencia ideológica. En su opinión, la escuela debe impartir conocimientos basados en datos científicos, y no en opiniones o tendencias. Considera que las preguntas del cuestionario pueden confundir a menores que aún no están preparados para tratar estos asuntos y carecen de fundamento científico.
Argumentos a favor de la encuesta
Sin embargo, no todos los expertos comparten estas preocupaciones. La psicóloga y profesora Noemí Pereda, especialista en victimología infantil, asegura que las preguntas sobre género son una práctica habitual en investigaciones internacionales. Según ella, estos apartados permiten tener en cuenta los intereses y sentimientos de los menores cuya identidad de género no coincide con el sexo asignado al nacer. Pereda considera que el simple hecho de preguntar no causa daño al niño; en cambio, el silencio y la ocultación de los problemas son lo realmente peligroso.
La experta señala que, si el menor no ha vivido situaciones similares, simplemente responderá “no”. Y si ha sido víctima de violencia, el cuestionario puede ser el primer paso para recibir ayuda. Pereda subraya que no solo es importante recopilar información, sino también saber responder adecuadamente a cualquier señal de posible peligro para el niño.
En el centro del debate se encuentra la cuestión: ¿dónde está el límite entre cuidar a los niños y entrometerse en su vida privada? Algunos padres temen que la escuela asuma demasiadas responsabilidades, mientras que otros opinan que las instituciones educativas deben proteger y ayudar a los alumnos a superar dificultades. Las autoridades catalanas insisten: el cuestionario es una herramienta para identificar problemas y apoyar a los menores, no un intento de imponerles determinadas ideas.
Mientras continúa el debate, muchas familias exigen mayor transparencia e información sobre este tipo de iniciativas. Expertos aconsejan a las escuelas explicar claramente a los padres los objetivos y el contenido de las encuestas para evitar malentendidos y conflictos. La cuestión de cómo y qué enseñar a los niños en las condiciones actuales sigue abierta y genera cada vez más controversia en la sociedad española.












