
La tragedia de la DANA, que costó la vida a 230 personas, vuelve a estar en el foco de la sociedad española. Las preguntas sobre quién es responsable de los fallos en la gestión de la emergencia adquieren una especial relevancia tras la reciente sesión de la comisión del Senado. Para los vecinos de Valencia y del resto del país, esta historia se ha convertido en un símbolo de cómo las diferencias políticas pueden afectar la vida de las personas y la eficacia de las instituciones públicas.
Por primera vez en quince meses desde el inicio de la investigación, representantes del Partido Popular (PP) citaron a declarar en el Senado a Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana. Hasta entonces, ningún dirigente de nivel regional había comparecido en la sala de la tercera planta del edificio. Bernabé, que aspira a la alcaldía de Valencia, se encontró en el centro de la presión política y de acusaciones públicas.
Acusaciones y respuestas
El senador del PP Luis Javier Santamaría abrió el interrogatorio con afirmaciones contundentes. Acusó a Bernabé no solo de la mala gestión durante la DANA, sino también de ocultar información sobre casos de acoso sexual dentro del PSOE, recordando su papel como secretaria de Igualdad. Santamaría aseguró que, precisamente por las acciones de Bernabé, la ministra de Ciencia Diana Morant no se puso en contacto con el militar Francisco José Gan Pampols, responsable de la reconstrucción tras la catástrofe.
«No quiso asumir la responsabilidad de sus actos», declaró el senador, atribuyendo directamente a Bernabé la responsabilidad por la muerte de 230 personas. Ella replicó tajante: «No se atreva a decir eso. Si nos hubieran avisado con antelación, habríamos actuado. Si alguien hubiera convocado antes a Cecopi (el centro de coordinación de emergencias), todo podría haber empezado cinco horas antes».
Disputas políticas
SantaMaría no se detuvo y continuó con la presión: «¿Qué sintió cuando el presidente Sánchez dijo: si necesitan recursos, pídanlos?». Bernabé respondió recordando los escándalos del PP y aseguró que ese es solo el primero de muchos bulos que está dispuesta a desmentir. Citó íntegramente las palabras de Sánchez, quien prometió facilitar todos los recursos necesarios a la primera solicitud, incluidos 5.000 militares.
El senador la acusó de manipulación y exigió que respondiera únicamente a sus preguntas. Luego pasó a revisar la biografía de Bernabé, acusándola de mentir sobre su formación y experiencia. Ella afirmó que todos sus datos oficiales son verídicos y que los errores en publicaciones se corrigieron gracias a sus declaraciones.
Detalles de la tragedia
Durante la sesión surgieron dudas sobre las acciones de Bernabé el día de la catástrofe. El senador recordó que el 29 de octubre debía estar en Córdoba en una reunión de delegados del Gobierno, pero según ella, el viaje fue cancelado por una emergencia. El PP exigió pruebas de la cancelación del billete. En la reunión de Cecopi participó de forma telemática, desde el edificio de la delegación en Valencia.
Bernabé subrayó que la coordinación entre administraciones es responsabilidad del gobierno de la Comunidad Valenciana y que ningún funcionario regional se puso en contacto directo con ella. Fue ella misma quien tomó la iniciativa de llamar y recomendó acudir al ejército para prestar ayuda en Utiel. SantaMaría la recriminó por no haber creado una comisión para investigar la tragedia; ante esto, Bernabé respondió que el decreto correspondiente fue aprobado por el Consejo de Ministros solo la semana pasada.
Críticas a las acciones de las autoridades
El senador también acusó a la delegada de no haber cortado a tiempo la autopista A3, una medida que podría haber salvado vidas. Bernabé admitió que el principal problema fue la falta de organización en la respuesta durante las primeras horas. Contó que, en pleno desastre, la jefa del servicio de emergencias se trasladó a Carlet para una sesión de fotos con bomberos y sindicatos, mientras ya había personas desaparecidas, entre ellas el conductor de un camión de Alcúdia.
Según sus palabras, esas horas resultaron decisivas y las actitudes de ciertos funcionarios por ‘lucirse’ en medio de la catástrofe resultan desconcertantes. “Mentir no está prohibido, pero tampoco es obligatorio”, añadió al comentar el comportamiento de sus colegas.
Emociones y consecuencias
La sesión concluyó en un momento tenso: SantaMaría abandonó la sala antes del final del debate. Las preguntas sobre quién y cómo debía actuar en el momento crítico quedaron sin respuesta definitiva. Para muchos habitantes de Valencia y de toda España, este conflicto ha sido un nuevo recordatorio de cómo las ambiciones políticas y las acusaciones mutuas pueden eclipsar los problemas reales y las tragedias humanas.











