
En Madrid ha concluido el proceso de un sonado caso relacionado con el tráfico internacional de armas. La Audiencia Nacional de España autorizó la extradición del ciudadano búlgaro Petar Dimitrov Mirchev a Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses lo consideran un actor clave en un esquema para suministrar un gran lote de equipamiento militar a uno de los grupos criminales más influyentes de México.
Mirchev fue detenido a principios de abril en la capital española a petición de los servicios especiales estadounidenses. Se le vincula con Viktor Bout, conocido como el “Mercader de la muerte”, y se le sospecha de intentar organizar una operación valorada en decenas de millones de euros. Según la investigación, desde el otoño de 2022 Mirchev mantuvo reuniones con representantes de un cártel mexicano para discutir los detalles de la entrega de armas. Entre el armamento ofrecido figuraban fusiles automáticos, rifles de francotirador, lanzagranadas, minas e incluso sistemas de defensa antiaérea.
Los investigadores están convencidos de que estas armas estaban destinadas a facilitar los grandes envíos de cocaína a Estados Unidos. A Mirchev se le imputa participación en conspiración delictiva, tráfico ilegal de armas y colaboración con una organización terrorista. En Estados Unidos estos cargos pueden conllevar penas severas, incluida la cadena perpetua.
Los jueces rechazaron los argumentos de la defensa, que intentó demostrar que el iniciador del trato fue un agente encubierto. Según los magistrados españoles, Mirchev actuó de manera consciente y superó todos los obstáculos creados para esclarecer sus intenciones. Además, el tribunal no halló motivos para considerar que las acciones imputadas carecen de equivalentes en la legislación española; se trata de delitos relacionados con el crimen organizado, tráfico de armas y drogas, así como falsificación de documentos.
La entrega del sospechoso solo será posible si la parte estadounidense ofrece garantías: en caso de que a Mirchev se le imponga cadena perpetua, esta no será indefinida. En los expedientes del caso se señala que el ciudadano búlgaro involucró a otras tres personas en la operación, dos de las cuales ya han sido detenidas y una sigue en paradero desconocido. La decisión judicial puede ser recurrida, pero la última palabra corresponderá al Gobierno de España.












