
España ha publicado oficialmente una nueva ley que cambia las reglas para millones de ciudadanos. A partir de 2026, las pensiones de jubilación y por invalidez aumentarán un 2,7%. Esto afecta tanto a las prestaciones del sistema de la Seguridad Social como a las pensiones de los antiguos funcionarios públicos. Las autoridades explican que el incremento está vinculado a la inflación, para que los mayores no pierdan poder adquisitivo.
Especial atención para quienes reciben las pensiones mínimas. En su caso, la subida será considerablemente mayor: entre un 7% y un 11,4%, según las circunstancias familiares. Por ejemplo, si el pensionista tiene cónyuge a cargo o percibe una pensión de viudedad con hijos, el incremento será el máximo permitido. El ingreso mínimo para un beneficiario individual será ahora de 733,6 euros al mes y la cuantía anual llegará a 8.803,3 euros.
Otras prestaciones sociales también han subido. El complemento para reducir la brecha de género pasa a ser de 36,9 euros mensuales. Las familias con hijos reciben más apoyo: por ejemplo, la ayuda por hijo aumenta hasta 637,92 euros anuales. El importe máximo de pensión queda fijado en 3.359,6 euros al mes.
Cambios en las cotizaciones
En 2026, empleadores y trabajadores aportarán más al fondo de pensiones. La contribución por el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) subirá al 0,9%. De ese porcentaje, el 0,75% recaerá en las empresas y el 0,15% sobre los empleados. Para quienes ganen más de 5.101,21 euros mensuales, se incrementará la cuota “solidaria” adicional introducida en 2023. Su porcentaje aumentará cada año para reforzar la sostenibilidad del sistema.
Aparecen nuevas categorías de beneficiarios. Los bomberos forestales, así como los inspectores de protección ambiental, podrán jubilarse antes gracias a aportaciones adicionales. Los médicos de atención primaria mantienen el derecho a combinar trabajo y pensión: se les permite cobrar el 65% de la pensión mientras continúan trabajando.
Prórroga de las garantías sociales
Las autoridades han decidido no cancelar las principales medidas de apoyo adoptadas en los últimos años. Hasta finales de 2026, se mantiene la prohibición de desalojar a ciudadanos vulnerables, así como de cortar el suministro de agua, electricidad y gas a familias con bajos recursos. Los arrendadores recibirán una compensación por el aplazamiento forzoso de los desalojos.
Se mantiene también el descuento social en el pago de servicios públicos. Para las familias vulnerables habituales es del 42,5% y para las que tienen necesidad especial del 57,5%. Anteriormente se preveía reducir estos porcentajes, pero las autoridades han decidido mantener las mismas condiciones.
Otras novedades
El salario mínimo se mantendrá en su nivel actual hasta que se apruebe una nueva cuantía. Las cotizaciones para autónomos (autónomos) tampoco cambiarán hasta que se alcance un nuevo acuerdo. Los beneficiarios de prestaciones por desempleo ahora están exentos de la obligación de presentar la declaración de la renta.
En 2026 se prorrogan los incentivos fiscales para reformas de vivienda enfocadas en la eficiencia energética, la compra de coches eléctricos y la instalación de puntos de recarga. También se mantienen algunas facilidades introducidas tras catástrofes naturales y exenciones fiscales para los afectados.
Mientras no se apruebe el nuevo presupuesto, las regiones y los municipios recibirán financiación según un esquema provisional. Esto evitará retrasos en los pagos y garantizará la estabilidad a nivel local.
Contexto de los cambios
Hace un año, medidas similares se incluyeron en un ambicioso proyecto de ley que no fue aprobado por el parlamento. Posteriormente, parte de esas iniciativas se aprobaron por separado. Esta vez, las autoridades decidieron separar los temas de transporte y pensiones para agilizar la toma de decisiones y evitar demoras en los pagos.












