
En septiembre de 2019, la empresa Servinabar, con sede en Navarra, contrató a Antonio Muñoz Cano, quien en ese momento se encontraba bajo restricciones impuestas por una condena relacionada con un delito de violencia de género. Este hombre es familiar de un exsecretario de organización de uno de los principales partidos políticos de España. Su incorporación estuvo vinculada a la gran remodelación del puente en Sevilla, que posteriormente se vio envuelta en un escándalo de corrupción.
Muñoz Cano fue trasladado a un régimen de semilibertad tras pasar un tiempo en prisión en Mallorca, donde cumplía condena por agredir a una mujer. Posteriormente, fue enviado a un centro de inserción social en Sevilla, lo que le permitió tener un empleo oficialmente fuera del centro. Fue en ese momento cuando Servinabar le ofreció un puesto de trabajo que, según se descubrió más tarde, fue objeto de debate entre representantes de empresas constructoras y personas investigadas en el caso.
Trabajo bajo contratos sospechosos
Servinabar colaboraba estrechamente con la importante constructora Acciona Construcciones, que obtuvo el contrato público para la renovación del puente V Centenario en Sevilla. En los intercambios entre los directivos de ambas empresas se discutió la contratación de Muñoz Cano, lo que, según la investigación, podría haber sido una especie de favor dentro de acuerdos informales.
Desde septiembre de 2019 hasta diciembre de 2022, Muñoz Cano figuró como el único empleado de Servinabar presente directamente en el proyecto. Durante este periodo, recibió más de 53.000 euros, divididos en 69 pagos. Su participación coincidió con el momento en que el coste de las obras de reconstrucción del puente aumentó de 71 a 102 millones de euros, lo que despertó las dudas de los organismos de control.
Vínculos familiares y trasfondo político
En el caso aparecen los nombres de conocidos políticos y sus asesores, quienes, según la investigación, podrían haber recibido pagos ilícitos por facilitar la adjudicación de contratos. En particular, se menciona a un exministro de Transportes y su entorno. Aunque los funcionarios niegan cualquier irregularidad, la atención sobre el caso no disminuye.
Llama especialmente la atención que el permiso de trabajo de Muñoz Cano se emitiera en marzo de 2020, cuando regían estrictas restricciones por la pandemia en el país. Esto le permitió incorporarse al proyecto a pesar de las prohibiciones nacionales de movilidad.
Detalles de la investigación y reacción social
Los investigadores están revisando la correspondencia entre representantes de las empresas y analizando los flujos financieros vinculados al proyecto. El foco está en posibles esquemas de sobrecostes y reparto de fondos entre los implicados. La sociedad exige transparencia y castigo a los responsables, especialmente al tratarse de fondos públicos y grandes proyectos de infraestructura.
El escándalo en torno a Servinabar y sus vínculos con políticos se ha convertido en uno de los temas más debatidos en España en los últimos años. Este caso ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la influencia de las relaciones personales y familiares en la toma de decisiones sobre contratos públicos. Los resultados de la investigación podrían afectar no solo a los implicados, sino también a la forma en que se controla la distribución de los fondos públicos en el país.












