
El gobierno español ha iniciado de manera inesperada el proceso para levantar las sanciones de la Unión Europea contra la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Esta decisión responde a la aprobación, en Venezuela, de una ley de amnistía para presos políticos, lo que podría afectar a miles de familias y modificar la dinámica de las relaciones entre España y América Latina. Para Madrid, este paso representa no solo un intento de fortalecer el diálogo con Caracas, sino también la oportunidad de facilitar el retorno de muchos venezolanos obligados a abandonar su país por persecución política.
La postura de España
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, anunció su intención de solicitar formalmente a la UE que retire a Delcy Rodríguez de la lista de sancionados. Según Albares, la aprobación de la amnistía en el parlamento venezolano es una señal para Europa del inicio de una nueva etapa. Destacó que las sanciones deben ser una herramienta para fomentar el diálogo pacífico y no una medida permanente de presión. Además, instó a las autoridades venezolanas a crear condiciones que permitan el retorno de los ciudadanos que se vieron obligados a emigrar.
Se espera que en la próxima reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, España plantee este asunto de forma oficial. Aunque incluir el tema en el orden del día no garantiza un debate o votación inmediata, Albares confía en trasladar a sus colegas europeos los argumentos a favor del levantamiento de las restricciones. Según informa El País, el ministro tiene previsto detallar la situación en Caracas y explicar por qué el levantamiento de las sanciones puede servir de estímulo para nuevas reformas.
Contexto y consecuencias
La Asamblea Nacional de Venezuela apoyó por unanimidad la ley de amnistía para presos políticos condenados por participar en protestas y otros hechos desde 1999 hasta 2026. Esta medida fue percibida en España como una señal positiva, capaz de cambiar el clima en las relaciones entre la UE y Venezuela. Albares destacó que anteriormente la Unión Europea no impuso sanciones contra Nicolás Maduro precisamente para mantener la posibilidad de diálogo. Ahora, según las autoridades españolas, ha llegado el momento de revisar las restricciones también para Rodríguez.
Un aspecto clave fue que Delcy Rodríguez asumió la presidencia provisional tras la detención de Maduro en Estados Unidos, donde permanece bajo custodia acusado de narcotráfico y otros delitos. Esta circunstancia despertó un mayor interés de los países europeos por los acontecimientos internos en Venezuela y llevó a España a adoptar una postura más activa.
Reacciones y comparaciones
La decisión de Madrid ha generado intensos debates entre los diplomáticos europeos. Algunos expertos opinan que el levantamiento de las sanciones podría sentar un precedente para otros países donde las reformas políticas van acompañadas de presión internacional. En España, este paso se interpreta como un intento de recuperar la confianza en las herramientas diplomáticas y demostrar que el cambio es posible incluso en las situaciones más complejas.
En el contexto de los recientes acontecimientos en España, conviene recordar cómo, hace poco, las autoridades de Valencia endurecieron las medidas contra las campañas callejeras, lo que provocó polémica sobre la libertad de expresión. Puedes conocer más detalles sobre el conflicto entre el ayuntamiento y las fuerzas de la oposición en el artículo sobre las multas por manifestaciones callejeras en Valencia.
Referencia y casos similares
En los últimos años, la Unión Europea ha revisado en varias ocasiones las listas de sanciones contra países latinoamericanos, reaccionando a reformas políticas y cambios legislativos. Por ejemplo, tras la liberación de varios presos en Bolivia y Colombia, la UE también suavizó las restricciones para apoyar el diálogo y las reformas. Este tipo de decisiones suelen generar debates dentro de las instituciones europeas, pero a largo plazo contribuyen a la estabilización de la región. Para España, estas acciones son importantes no solo desde el punto de vista de la política exterior, sino también para la protección de los intereses de los ciudadanos y empresas españoles en Latinoamérica.












