
En las últimas semanas, ha aumentado la preocupación en España debido a la inestabilidad en el funcionamiento del sistema energético nacional. El operador Red Eléctrica ha informado sobre peligrosas fluctuaciones de voltaje que podrían provocar cortes masivos en el suministro eléctrico. Esta situación llevó a la compañía a solicitar al regulador una revisión inmediata de varios procedimientos para evitar la repetición del incidente de abril, cuando el país estuvo al borde de un apagón.
Durante dos semanas, los especialistas han detectado cambios inusualmente bruscos en los parámetros de la red. Según los expertos, este tipo de picos podrían provocar cortes tanto en el lado de los consumidores como entre los productores. El problema se ha agravado especialmente en el contexto de la creciente integración de las energías renovables, difíciles de controlar en tiempo real. Como resultado, las plantas tradicionales no siempre logran compensar los cambios repentinos de carga, lo que supone una amenaza para la estabilidad de todo el sistema.
Red Eléctrica reaccionó de forma rápida ante la situación y envió a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) una solicitud para modificar de urgencia cuatro protocolos clave de gestión de la red. El regulador, consciente de la gravedad del momento, redujo el plazo estándar de tramitación a cinco días y abrió el asunto a consulta pública. El documento señala que, incluso respetando los límites permitidos de voltaje, los cambios bruscos pueden causar apagones generalizados, como ya ocurrió en primavera.
Paralelamente, el Centro de Control de Energías Renovables (Cecre) envió instrucciones a los operadores de plantas solares y eólicas de todo el país para limitar la rapidez del aumento de potencia. Ahora, el paso de la generación mínima a la máxima debe realizarse en al menos 15 minutos, en lugar de los dos anteriores. A pesar de las declaraciones oficiales de que estas medidas no están relacionadas con el control de sobretensiones, en el sector opinan lo contrario.
Las autoridades españolas también participan en el proceso. El Ministerio para la Transición Ecológica ha encargado al operador actuar dentro de sus competencias y a la CNMC reforzar la supervisión del cumplimiento de las nuevas normas. Desde el gobierno destacan que, por ahora, los parámetros de la red se mantienen dentro de los límites permitidos y se han activado más centrales tradicionales para mantener el equilibrio. Sin embargo, algunos especialistas creen que precisamente la reducción de la generación convencional en abril pudo haber sido una de las causas de los recientes fallos.
Según el regulador, la introducción de estos nuevos protocolos podría provocar un aumento de los costes de la electricidad para hogares y empresas. La CNMC advierte que tales medidas pueden reducir la competencia en el mercado y aumentar el precio para los consumidores finales. Al mismo tiempo, los cambios tienen carácter temporal y se revisarán a medida que la situación se estabilice. Red Eléctrica está obligada a informar diariamente al regulador sobre los resultados y el impacto de las nuevas reglas. Si el riesgo persiste, las restricciones podrían prolongarse.
La situación actual está relacionada con el rápido aumento del número de centrales eléctricas renovables, especialmente en algunas regiones del país. Actualmente, las condiciones climáticas y el equilibrio entre oferta y demanda recuerdan a los de abril, cuando el sistema estuvo al límite. El operador insiste en la necesidad de tomar medidas urgentes para evitar la repetición de eventos críticos y garantizar el funcionamiento ininterrumpido de la red eléctrica.












