
Manel García Alconchel, quien anteriormente ocupó el cargo de director para la zona sur en Acciona Construcción, negó su implicación en la firma de los controvertidos contratos con la empresa Servinabar. Según declaró, la colaboración entre Acciona y esta firma navarra ya estaba en marcha antes de su nombramiento. Alconchel subrayó que la iniciativa para trabajar con Servinabar partió del anterior director de obra de la compañía, Justo Vicente Pellegrini, quien propuso considerar proyectos conjuntos.
Durante el interrogatorio, se le recordó a Alconchel su suspensión tras ser imputado por el Tribunal Supremo en noviembre del año pasado. También le preguntaron sobre la contratación de Antonio Muñoz, familiar de Santos Cerdán, para trabajos en una obra en Sevilla. Alconchel explicó que Muñoz fue contratado como empleado de Servinabar y se encargaba de cuestiones de seguridad en la construcción de los accesos al puerto de la ciudad.
Medidas cautelares
El juez, a petición de la Fiscalía Anticorrupción, impuso a Alconchel las mismas medidas cautelares que al resto de implicados en el caso: comparecencias quincenales, retirada de pasaporte y prohibición de salir del país. La investigación sostiene que Alconchel pudo estar implicado en la trama junto a Pellegrini y su subordinado Tomás Olarte Sanz. Ambos ya habían negado la participación de Acciona en irregularidades con los contratos y defendieron que la empresa sólo trabajó con Servinabar en temas de prevención de riesgos laborales, y que el 2% del importe de las obras era simplemente el tope máximo de los pagos por estos servicios.
Alconchel confirmó que el memorándum de entendimiento con Servinabar para el proyecto en Sevilla era similar al documento firmado previamente para la obra en Logroño. Señaló que estos memorándums no son contratos en sentido estricto, sino que simplemente expresan la voluntad de las partes. Según él, la tarifa del 2% por los servicios de prevención de riesgos laborales y salud está en línea con las condiciones del mercado.
El papel de Servinabar
El exdirector resaltó que, cuando él se incorporó a la empresa, Servinabar ya estaba involucrada en los proyectos de Acciona. Según sus palabras, Pellegrini proponía colaborar no solo con esta firma, sino también con otras compañías. Fue Pellegrini quien tomó la decisión de contar con Servinabar para los trabajos en Sevilla. Alconchel insiste en que este tipo de relaciones entre empresas es una práctica común en el sector.
Sin embargo, según Alconchel, finalmente Servinabar no participó en la construcción del puente V Centenario, ya que las obras se prolongaron más de dos años y Acciona las llevó a cabo por su cuenta. Servinabar solo fue llamada para intervenciones urgentes en la adecuación de los accesos de la SE-40 al puerto de Sevilla, donde no se firmó ningún memorándum específico. Para este proyecto fue contratado Muñoz, quien en un principio debía trabajar en la construcción del puente, pero finalmente asumió el puesto de inspector de seguridad y realizó la formación correspondiente.
Detalles de la contratación
Alconchel explicó que Muñoz se encargaba de cuestiones de seguridad en el proyecto, donde se requerían cortes de tráfico y otras tareas específicas para las que Acciona no contaba con personal propio. Subrayó que Muñoz había sido contratado por Servinabar y no por Acciona, aunque desde diciembre de 2019 hasta 2022 estuvo a disposición de Acciona.
A las preguntas del fiscal sobre si conocía los lazos familiares de Muñoz con Serdán, Alconchel respondió negativamente. También afirmó no conocer ni a Serdán, ni al exministro José Luis Ábalos, ni a Koldo García.
Preguntas de la investigación
Durante el interrogatorio, el fiscal anticorrupción preguntó sobre el contenido de la correspondencia entre Alconchel y el propietario de Servinabar, Joseba Anchon Alonso, quien le facilitó el contacto de Muñoz. Alconchel explicó que ese día era necesario llevar a Muñoz a la oficina y, como Servinabar no tenía vehículo en Sevilla, uno de los empleados de Acciona se encargó del traslado.
El juez se mostró sorprendido de que una gran empresa como Acciona recurriera a una firma pequeña sin infraestructura en Sevilla. Alconchel argumentó que esta práctica es habitual, ya que las empresas pequeñas suelen realizar su trabajo con calidad.











