
En Badalona estalla un fuerte conflicto: la fiscalía de Barcelona ha iniciado una investigación contra el alcalde de la ciudad, Xavier Garcia Albiol. El motivo es el desalojo masivo de migrantes del edificio del antiguo instituto B9, ocurrido el 17 de diciembre de 2025. Como resultado de la operación, cerca de 170 personas quedaron sin techo, lo que desató una ola de indignación pública y críticas hacia las autoridades municipales.
Los acontecimientos se desarrollaron rápidamente. En los días previos al desalojo, algunos residentes abandonaron el edificio por su cuenta, pero la mayoría —principalmente migrantes— terminaron en la calle tras la intervención policial. La operación fue llevada a cabo por agentes de los Mossos d’Esquadra y, según testigos, estuvo marcada por un ambiente tenso y protestas.
Acusaciones e investigación
Poco después del incidente, la fiscalía recibió numerosas denuncias. Destacó la iniciativa del eurodiputado Jaume Asens, quien recurrió a la unidad de delitos de odio y discriminación. En su escrito se señala la posible comisión de varios delitos: desde incitación al odio y denegación de servicios por motivos discriminatorios, hasta desobediencia a resoluciones judiciales y abuso de poder.
La Fiscalía no tardó en actuar y abrió una investigación oficial. Ahora queda determinar si las acciones del alcalde y el ayuntamiento se debieron únicamente a una necesidad administrativa o si detrás de ellas existían otros motivos menos loables. El debate sobre si se vulneraron los derechos de los migrantes se ha convertido en el eje central de este caso.
Reacción social
El desalojo del B9 generó repercusión mucho más allá de Badalona. La ciudad se situó en el foco de atención de organizaciones de derechos humanos, políticos y vecinos de toda Cataluña. Muchos consideran que las autoridades actuaron con excesiva dureza, al no ofrecer alternativas de alojamiento a quienes quedaron en la calle en pleno invierno.
Las redes sociales y las calles de la ciudad son escenario de intensos debates. Algunos apoyan al alcalde, argumentando que el edificio llevaba tiempo sin cumplir con las normas de seguridad y no podía ser usado como vivienda. Otros aseguran que se trata de un caso de discriminación y de un intento de expulsar a colectivos vulnerables bajo el pretexto de mantener el orden.
Contexto político
La historia del desalojo tomó rápidamente un matiz político. Los partidos de la oposición aprovechan la situación para criticar al ayuntamiento y, en particular, a Albiol, acusándolo de crueldad e indiferencia ante el destino de las personas. El propio alcalde, por ahora, evita entrar en detalles, limitándose a declarar la necesidad de cumplir la ley y garantizar la seguridad.
Mientras tanto, en Cataluña se intensifica el debate sobre cómo deben gestionarse este tipo de crisis. La cuestión de los derechos de los migrantes, la responsabilidad social de los municipios y los métodos permitidos para restablecer el orden vuelve a estar en el centro de la atención pública. Y todo indica que esta historia seguirá dando mucho de qué hablar entre los habitantes de la región.












