
En Barcelona ha cambiado la ruta habitual para los amantes del arte: la Fundació Miró ha abierto por primera vez al público general el Jardín de los Cipreses, donde ahora se puede contemplar la escultura «Mujer» de 1970. Esta decisión forma parte de una amplia reestructuración de la colección del museo, ahora más conectada con la arquitectura del edificio diseñado por Josep Lluís Sert. Según destaca El País, estos cambios no solo amplían las opciones para los visitantes, sino que también resaltan la importancia del patrimonio cultural de Cataluña.
Con motivo del cincuentenario de la Fundació, la exposición incorpora piezas temporales procedentes del Museo Reina Sofía y obras de Alexander Calder. Entre las novedades destaca el cuadro «Dos mujeres» de 1931, nunca antes expuesto. Ahora la colección no se organiza por cronología ni por temas, sino que las obras dialogan entre sí, con el espacio y con los visitantes. Según la dirección, este enfoque permite profundizar en la visión de Miró y Sert y hace la visita más interactiva.
Nueva lógica del espacio
La reorganización de la colección llevó más de tres años. Los comisarios dejaron de lado el orden tradicional para establecer conexiones inéditas entre las obras. El concepto se basa en la idea del círculo, inspirada en la serie de trabajos de Miró sobre el cosmos. Esto permitió observar con nuevos ojos el proceso creativo del artista, donde la relación entre el cielo y la tierra cobra especial importancia. Marta Ricart, que participó en la preparación de la muestra, destaca que este enfoque revela facetas inesperadas de la obra del maestro.
En la nueva exposición, las obras «Sobreteixim de los ocho paraguas» (1973) y «Manos volando hacia las constelaciones» (1974) ocupan un lugar destacado. Ahora están ubicadas de manera que potencian su impacto visual. Dos trípticos, «Pintura sobre fondo blanco para la celda de un solitario» y «La esperanza del condenado a muerte», se presentan en capillas especialmente habilitadas, con sillas de madera para que el público se sumerja por completo en la experiencia.
Piezas poco vistas y nuevos significados
Algunas obras de gran formato, como «Tapiz de la Fundación», permanecen en su lugar original por su tamaño. Sin embargo, la mayoría se ha reubicado para invitar a nuevas interpretaciones. Entre las piezas expuestas figuran «El oro del azur» (1967), «Mujer y pájaro en la noche» (1945), «Poema» (1968), «Llama en el espacio y mujer desnuda» (1932), «Cabeza de fumador» (1925) y también «Caracol, mujer, flor, estrella» (1934) de la colección del Reina Sofía. Este enfoque rompe con la mirada habitual y abre nuevas posibilidades para comprender el arte de Miró.
Como parte de la renovación, comienza un programa de performances y proyectos multimedia. El 11 de abril arranca la serie «Un ensayo permanente», en la que se presentará una pieza escénica creada junto a La Cuarta Piel. Esta intervención aparecerá en diferentes salas del museo, aportando dinamismo e interacción a la muestra.
Contexto y tendencias
En los últimos años, los museos de España revisan cada vez más sus colecciones para hacerlas más interactivas y cercanas al público. Por ejemplo, el Museo del Prado y el Museo Thyssen-Bornemisza han introducido nuevos recorridos y exposiciones temporales para atraer a diversos visitantes. En Barcelona, iniciativas similares han transformado la experiencia en el Museu Picasso y el MACBA. Estos cambios reflejan una tendencia general a replantear los espacios museísticos y a buscar el diálogo entre el arte, la arquitectura y la sociedad.










