
La evacuación masiva en Grazalema se ha convertido en uno de los sucesos más comentados de las últimas semanas en Andalucía. Para miles de familias, esto no supone solo molestias temporales: está en juego la seguridad, la protección de sus bienes y el futuro de toda una región. Tras las lluvias torrenciales y los vientos huracanados que prácticamente paralizaron la vida del municipio, las autoridades han anunciado el inicio del retorno escalonado de los vecinos. Esta decisión solo ha sido posible después de una rigurosa revisión del estado de las zonas afectadas y una valoración precisa del riesgo de nuevos desprendimientos.
El domingo, representantes del gobierno andaluz informaron que para esa misma tarde se determinarían las primeras áreas seguras a las que podrán regresar los vecinos. Se está dando prioridad a los distritos donde la amenaza para la vida es mínima. Las autoridades subrayan: el regreso se llevará a cabo de forma progresiva para evitar nuevas tragedias. Al mismo tiempo, no todas las zonas han sido aún consideradas habitables: los geólogos continúan con la monitorización y los expertos evalúan el estado del terreno y de la infraestructura.
Consecuencias y medidas
La evacuación realizada el 5 de febrero afectó a más de 1.500 personas. El motivo fueron las advertencias de los especialistas sobre posibles hundimientos del terreno y desprendimientos: Grazalema se asienta sobre un importante acuífero, lo que aumenta los riesgos tras intensas precipitaciones. Actualmente, cerca de 2.900 vecinos continúan desplazados por Andalucía, de los cuales 50 se encuentran alojados en Málaga y el resto en la provincia de Cádiz. Las autoridades confían en que en los próximos días este número disminuya considerablemente.
La reconstrucción de la infraestructura comenzará por la red vial, ya que fue la más afectada. Ya se ha anunciado el lanzamiento de un amplio plan denominado «Andalucía Actúa», que prevé la asignación de más de 500 millones de euros para reparar carreteras y restablecer las comunicaciones. La financiación involucra no solo a las autoridades regionales y municipales, sino también al Estado y a la Unión Europea. El próximo martes se presentará la primera evaluación de los daños.
Vuelta a la vida normal
Paralelamente a la reconstrucción de carreteras y redes de comunicación, las autoridades preparan el reinicio de las clases presenciales en los colegios de Ronda y Zahara. En la región continúan operando cuatro comandos de emergencia y dos unidades móviles de protección civil, y en toda Andalucía están activados cientos de planes de emergencia. Según el dirigente regional, la situación se estabiliza gradualmente y para la próxima semana se prevé una mejora de las condiciones meteorológicas, lo que permitirá acelerar el regreso a la rutina habitual.
Recordando los acontecimientos recientes, cabe señalar que este tipo de catástrofes no son infrecuentes en el sur de España. Por ejemplo, tras una tormenta devastadora que literalmente paralizó el transporte y la agricultura, la región sufrió pérdidas de varios miles de millones. Sobre cómo los desastres naturales transforman la economía y la vida cotidiana de Andalucía, puedes leer en el reportaje sobre las consecuencias de la catástrofe para agricultores y el sector turístico.
Contexto y experiencia
En los últimos años, Andalucía se ha enfrentado en repetidas ocasiones a fenómenos meteorológicos extremos. Tormentas y lluvias torrenciales han provocado evacuaciones masivas, daños en la infraestructura y el aislamiento temporal de localidades enteras. En 2024, una situación similar se registró en Málaga y Antequera, donde deslizamientos de tierra detuvieron el tráfico de trenes de alta velocidad y cientos de carreteras quedaron cortadas. Cada vez, la recuperación exige un esfuerzo considerable y coordinación entre distintos niveles de gobierno. Estos acontecimientos resaltan la importancia de una respuesta oportuna y de la planificación a largo plazo para minimizar los daños y facilitar el retorno a la normalidad lo antes posible.












