
La mañana en Roses comenzó con un hallazgo inquietante. Un transeúnte, mientras paseaba por las afueras de la ciudad, divisó entre la maleza cerca de la entrada al municipio el cuerpo sin vida de una mujer. El lugar donde se encontró el cadáver está ubicado aproximadamente a tres kilómetros de la vivienda de la anciana desaparecida. Inmediatamente acudieron al lugar agentes de la policía local y de los Mossos d’Esquadra. Según los primeros indicios, se trataría de María Flor García Castillo, vecina de Roses de 78 años, desaparecida a principios de enero. La confirmación definitiva de su identidad y la causa de la muerte la aportará la autopsia forense.
María Flor vivía sola tras el reciente fallecimiento de su esposo. El domingo 4 de enero, salió a dar su habitual paseo por el municipio, pero nunca regresó a casa. Preocupados, sus familiares alertaron a la policía. Al día siguiente, comenzó una búsqueda a gran escala en la que participaron cuerpos policiales locales y regionales, junto con los bomberos. Se inspeccionaron barrancos y cauces de ríos cercanos, aunque no se hallaron rastros de la mujer.
Búsqueda y preocupación
Con cada día que pasaba, la esperanza de encontrar a María Flor con vida se desvanecía. La policía difundió en redes sociales la fotografía de la desaparecida y una descripción detallada: cabello corto y canoso, gafas, estatura aproximada de 170 centímetros, complexión delgada. El día de la desaparición vestía un abrigo grueso de color caqui y zapatillas de casa. Las autoridades advirtieron que la mujer podía estar desorientada y necesitaba ayuda.
A pesar de los esfuerzos de todos los servicios, la búsqueda no dio resultados. La preocupación entre los habitantes de la ciudad crecía, ya que la desaparición de una persona mayor siempre genera una inquietud especial. Muchos voluntarios se sumaron al operativo, recorrieron los alrededores, pero todo fue en vano. Por momentos, parecía que ya no quedaba esperanza.
Un desenlace inesperado
Y así, casi dos semanas después de la desaparición, llegó el desenlace trágico. Un transeúnte, sin imaginar lo que encontraría, se topó con el cuerpo entre la maleza cerca de la entrada a la ciudad. El lugar estaba bastante alejado de las zonas residenciales, lo que explica por qué los equipos de búsqueda no lo detectaron antes. La mujer vestía la misma ropa con la que salió de casa. Todo indica que se trata de María Flor, aunque la confirmación oficial aún está pendiente.
Ahora la autopsia deberá responder las preguntas clave: cuándo y en qué circunstancias falleció, si la mujer pudo haber muerto el mismo día de su desaparición o si deambuló por los alrededores sin encontrar el camino de regreso. Para la familia y los allegados es una dura prueba, ya que hasta el final mantenían la esperanza de un milagro.
Preguntas sin respuesta
La historia de María Flor García Castillo ha sido un auténtico shock para Rosas. En una ciudad donde todos se conocen, la tragedia tocó de cerca y podría haberle ocurrido a cualquiera. ¿Por qué una mujer mayor terminó tan lejos de su hogar? ¿Por qué nadie la vio antes? Por ahora, estas preguntas quedan sin respuesta.
Lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa la seguridad de las personas mayores y la necesidad de prestar más atención a quienes viven solos. En este tipo de situaciones, cada minuto cuenta y cualquier detalle puede ser crucial. Sin embargo, en esta ocasión, el destino fue implacable.











