
Juan Pablo Escobar, hijo de uno de los narcotraficantes más notorios del siglo XX, ha presentado en España una novela gráfica en la que relata su infancia, marcada por la ansiedad y el peligro constante. El nuevo cómic, publicado por una editorial catalana, sumerge al lector en una atmósfera de secretismo y miedo, donde cada día podía ser el último.
El autor, arquitecto y diseñador de formación, ha decidido adentrarse en un género poco habitual para él con el fin de transmitir a los jóvenes su versión de los hechos. Reconoce que trabajar en el cómic fue un reto personal: tuvo que revivir momentos dolorosos y aprender a narrarlos a través de ilustraciones. En el libro evita glorificar el pasado criminal de su familia y pone el foco en el respeto a la memoria de las víctimas.
En el centro del relato están los años en los que el niño vivía rodeado de hombres armados que hacían de guardaespaldas y, al mismo tiempo, de niñeras. La tensión permanente, la imposibilidad de hacer planes de futuro y la sensación de amenaza formaron parte de su crecimiento. Para reforzar la expresividad, el autor redujo la cantidad de personajes, pero mantuvo la autenticidad de los hechos. Según Escobar, uno de los exguardias todavía está vivo y ya ha leído el libro.
Una vida entre el miedo y el lujo
Aunque el padre apenas aparece en las páginas del cómic, su influencia se percibe en todo momento. En la portada se muestra un raro instante de cercanía entre padre e hijo, y al final del libro se revelan detalles de su relación. Juan Pablo no oculta que creció en un ambiente de contradicciones: por un lado, la riqueza; por otro, el miedo constante y la consciencia del precio que tuvo que pagar por ella.
En los últimos años, ha pedido disculpas repetidamente a las familias de las víctimas y ha subrayado que el problema del narcotráfico en Colombia sigue sin resolverse. A su modo de ver, la lucha contra las drogas requiere enfoques nuevos, y no solo medidas represivas. En el cómic comparte recuerdos de las cartas de su padre, en las que él intentaba tranquilizar a su hijo durante las explosiones y tiroteos.
Intento de romper el círculo vicioso
El autor enfatiza que su objetivo no es reconciliarse con el pasado, sino destruir el mito del narco «heroico». Recuerda cómo en una ocasión su padre le habló sobre el daño de las drogas, a pesar de su propio papel en su tráfico. Para Juan Pablo, esta contradicción fue otra razón para contar su historia: que nadie repita los errores del pasado.
El cómic se convirtió para él en una forma de reflexionar sobre su propia vida y mostrar que detrás de los grandes nombres y leyendas hay tragedias reales. Está convencido de que no solo es importante recordar a las víctimas, sino evitar que las nuevas generaciones idealicen a los criminales.












