
Una investigación de gran repercusión en Valencia vuelve a poner en el centro de la atención las acciones del gobierno regional en uno de los momentos más críticos. En octubre de 2024, cuando una inundación costó la vida a 230 personas, se reveló que el ex presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, renunció a la escolta de seguridad minutos antes de una reunión importante. Esta decisión es ahora uno de los episodios clave en el proceso judicial que podría influir en la percepción de la responsabilidad gubernamental en España.
Según informa ElPais, el 29 de octubre de 2024, mientras la catástrofe golpeaba Valencia, Mazón canceló la protección de seguridad diez minutos antes de almorzar con la periodista Maribel Vilaplana en el restaurante El Ventorro. El documento que certifica esta acción fue incorporado al expediente que dirige la jueza Nuria Ruiz Tobarra de Catarroja. En él consta la llamada de un miembro del servicio de seguridad a su superior para comunicar la decisión de Mazón de quedarse sin escolta. La conversación duró poco más de un minuto y medio y se registró a las 14:50.
Detalles del encuentro y el avance de la investigación
Tan solo diez minutos después de esa llamada, Mazón y Vilaplana iniciaron una comida que se prolongó durante casi cuatro horas, desde las 15:00 hasta las 18:45. Durante ese mismo periodo, en la región se vivían los momentos más dramáticos: a las 16:50 se rompió el barranco del Poyo, marcando el inicio de una tragedia de gran magnitud para los municipios de Chiva y Cheste. Cabe destacar que, antes de entrar al restaurante, Mazón ya estaba informado sobre la grave situación en Utiel, según lo demuestran los mensajes que la entonces consejera de Justicia y Administraciones de Interior, Salomé Pradas, envió a su colega José Manuel Cuenca.
A pesar del flujo de noticias preocupantes y de la alerta roja emitida por Aemet desde la mañana, Mazón no modificó su agenda ni canceló la reunión. Este detalle ha sido examinado de cerca por la investigación. La jueza solicitó el registro de la conversación entre el policía y su superior del 10 de febrero, después de que tres escoltas de Mazón declararan. Confirmaron que el ex presidente les envió a casa para quedarse a comer sin testigos. Uno de los agentes destacó que no sabía con quién iba a comer Mazón y que este tipo de peticiones ya habían ocurrido antes. Así, el día de la catástrofe, ninguno de sus colaboradores supo con quién compartía su tiempo.
Discrepancias en las versiones oficiales
Los testimonios de los guardias de seguridad marcaron un punto de inflexión en la investigación. Contradijeron las afirmaciones de que Mazón estuvo trabajando en su despacho desde las 17:00 y que participó en la coordinación de la respuesta ante el desastre. Según ellos, Mazón regresó al edificio del gobierno solo a las 19:50 y no antes, como aseguraban representantes del partido y la administración regional. Esto puso en duda la versión oficial, que sostenía que Mazón supuestamente controlaba la situación desde su oficina y asistía a la reunión del gabinete de crisis Cecopi en L’Eliana (L’Eliana).
La alerta masiva Es Alert, destinada a advertir a la población, se envió únicamente a las 20:11, cuando la mayoría de las víctimas ya no podían ser rescatadas. Mazón llegó a Cecopi 17 minutos después del envío. La investigación considera que, si la alarma se hubiese dado antes, el número de víctimas podría haber sido menor. La jueza sigue indagando el paradero de Mazón durante esas horas críticas y ya ha citado a declarar a su conductor y al asesor que lo acompañó a Cecopi. Sin embargo, debido a su condición de diputado, solo el Tribunal Superior de Valencia puede imputarlo.
Contexto y repercusión social
El escándalo en torno a la actuación de las autoridades el día de la tragedia sigue creciendo. Surgen nuevos detalles que despiertan interrogantes entre los vecinos de la región y del país. Cabe destacar que situaciones similares ya han sido objeto de debate público. Por ejemplo, anteriormente se avivó la discusión sobre el retraso de la alarma y las polémicas decisiones de los funcionarios, lo que solo aumentó la desconfianza hacia las declaraciones oficiales.
Según informa ElPais, la investigación continúa y nuevos testimonios podrían arrojar luz sobre las acciones de la dirección en el momento más crítico para Valencia. La jueza Ruiz Tobarra se ha centrado en detalles que antes permanecían en la sombra, y ahora justamente esos matices pueden desempeñar un papel decisivo en el resultado del caso.
En los últimos años, España ha enfrentado varias grandes catástrofes naturales que han generado controversia sobre la actuación de las autoridades. En 2022, las inundaciones en Murcia también causaron numerosas víctimas y críticas contra los funcionarios locales por la lenta respuesta. En 2023, en Cataluña se debatieron retrasos en las alertas a la población durante intensas lluvias. Cada uno de estos casos plantea preguntas sobre la preparación de los servicios de emergencia y la transparencia en las decisiones del liderazgo. La atención pública hacia las investigaciones de estas tragedias sigue siendo alta, y las conclusiones judiciales a menudo impulsan nuevas reformas.












