
A pocos minutos en coche del centro de Bilbao se encuentra la necrópolis municipal de Vista Alegre (Vista Alegre), que se ha convertido desde hace tiempo no solo en un lugar de enterramiento, sino también en un auténtico museo al aire libre. Su conjunto arquitectónico, que incluye capilla, cripta, galerías simétricas, crematorio y avenidas cuidadosamente mantenidas, atrae cada año el interés de los amantes de la historia y el arte.
La superficie del complejo supera los 200 mil metros cuadrados. Aquí pueden verse panteones y capillas familiares vinculadas a conocidos industriales vascos, así como obras de arquitectos y escultores cuyos nombres forman parte del patrimonio artístico del País Vasco. Entre ellos destacan Quintín de la Torre (Quintín de la Torre) y José María Basterra (José María Basterra).
Pasear por el recinto impresiona no solo por su arquitectura, sino también por su diversidad botánica: alberga casi mil quinientos árboles de más de cuarenta especies, predominando los cipreses. Llaman especialmente la atención los elementos conmemorativos relacionados con páginas trágicas de la historia—por ejemplo, los muros de fusilamientos de la Guerra Civil y el monumento a las víctimas de la catástrofe en el monte Oiz (Monte Oiz) en 1985. Se estima que aquí reposan más de 400 mil personas, una cifra superior a la población actual de Bilbao.
La historia del cementerio comenzó en 1902, cuando fue inaugurado para resolver los problemas sanitarios y de espacio del antiguo cementerio de Mallona. A finales del siglo XIX, las autoridades de la ciudad decidieron construir un nuevo complejo fuera de las zonas residenciales. El terreno para la construcción fue cedido por la compañía ferroviaria, interesada en potenciar el flujo de pasajeros. El proyecto fue elaborado por el arquitecto municipal Edesio de Garamendi, y finalizado por su sucesor Enrique de Epalza. Desde su apertura, el cementerio se ha convertido en un lugar de memoria para muchas generaciones de habitantes, donde se homenajea a las víctimas de diversos acontecimientos históricos del siglo XX.
Para los visitantes se organizan visitas temáticas desde abril hasta septiembre, así como recorridos autoguiados con audioguías gratuitas. Las visitas son realizadas por especialistas que presentan a los participantes las características arquitectónicas, obras de arte y biografías de figuras destacadas vinculadas a este lugar.
Horario para visitas individuales: en verano, de 8:00 a 20:00; en invierno, de 8:00 a 18:00. La audioguía se puede obtener en la oficina dentro del complejo en días laborables por la mañana o descargar en el dispositivo móvil. Los recorridos están disponibles en español, euskera e inglés.
En septiembre se han programado visitas especiales: el 5 de septiembre — recorrido por las particularidades arquitectónicas y artísticas, el 13 de septiembre — itinerario dedicado a las mujeres que dejaron huella en la historia de la ciudad, el 21 de septiembre — revisión histórico-sociológica, y el 25 de septiembre — introducción a la simbología y los rituales del arte funerario.
La entrada al recinto es libre y la ruta estándar dura aproximadamente una hora. Se puede visitar el cementerio como atracción independiente o combinarlo con otros lugares culturales de Bilbao y sus alrededores.











