
En julio de 2025, la tasa anual de inflación en los países de la eurozona se mantuvo en el 2%. Este indicador, por segundo mes consecutivo, coincide con el objetivo fijado por el Banco Central Europeo, que busca mantener la inflación cerca de este valor para garantizar la estabilidad de precios.
En general, los precios en la Unión Europea aumentaron un 2,4% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esto representa una décima de punto porcentual más que en junio, según datos de la oficina europea de estadística.
En la composición de la inflación en la eurozona se observa una caída en los precios de la energía: en julio, los recursos energéticos bajaron un 2,4% interanual, continuando la tendencia del mes anterior. Por otro lado, los alimentos, especialmente los frescos, subieron un 5,4%, un aumento superior al de junio. Los bienes industriales excluyendo la energía se encarecieron un 0,8%, también ligeramente por encima del mes anterior. El crecimiento de los precios de los servicios se ralentizó al 3,2%.
Si se excluye el impacto de la energía, la inflación en la eurozona en julio fue del 2,5%. El indicador subyacente de la inflación, que no contempla los precios de la energía, alimentos frescos, alcohol y tabaco, se mantuvo en el 2,3%.
Entre los países de la UE, las tasas de crecimiento de precios más bajas se registraron en Chipre (0,1%), Francia (0,9%) e Irlanda (1,6%). Los mayores incrementos de precios se observaron en Rumanía (6,6%), Estonia (5,6%) y Eslovaquia (4,6%).
En España, la inflación según el índice armonizado alcanzó en julio el 2,7%, incrementándose respecto a junio, cuando el indicador fue del 2,3%. Así, la diferencia entre la inflación en España y la media de la eurozona aumentó hasta 0,7 puntos porcentuales, en detrimento del país.
Los expertos atribuyen la aceleración de la inflación en España al encarecimiento de los alimentos y servicios, así como a factores estacionales. A pesar de la bajada de los precios de la energía, otros componentes de la cesta de consumo siguen aumentando, lo que se refleja en el nivel general de la inflación.
En los próximos meses, la evolución de los precios en España dependerá de la situación en los mercados internacionales, así como de la demanda interna y de la política reguladora. Las autoridades del país siguen monitoreando la situación para evitar que se amplíe aún más la brecha entre la inflación en España y la de la eurozona.












