
En Cataluña crece la preocupación: si la Unión Europea no concede días adicionales para la pesca, en las fiestas de invierno de 2025 podría faltar la habitual variedad de pescado fresco en los mercados. Las autoridades regionales exigen cambios urgentes en la política de Bruselas para evitar la escasez y apoyar a los pescadores locales, cuya situación se ha vuelto crítica.
El problema se agrava porque, a día de hoy, una parte considerable de la flota pesquera en Tarragona, Barcelona y la Costa Brava ya ha agotado los días permitidos para salir a faenar. Esto significa que, hasta final de año, muchos barcos tendrán que permanecer amarrados, mientras el mercado local dependerá del pescado importado. Las autoridades advierten que la sustitución del producto local por pescado de otros países es cada vez más evidente, inquietando tanto a los consumidores como a los propios pescadores.
La Comisión Europea estudia la posibilidad de establecer días adicionales de pesca, pero por ahora no hay decisión. Al mismo tiempo, el sector teme que cualquier flexibilización llegue demasiado tarde. Si los pescadores abandonan la profesión, será prácticamente imposible recuperarlos, lo que supondría la desaparición de generaciones enteras de profesionales y el cierre de cofradías históricas.
Apuesta por la sostenibilidad y el cambio en el sector
En los últimos años, las cofradías de pescadores de Cataluña han apostado por tecnologías ecológicas, modernizan su flota y apuestan por el desarrollo sostenible. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por reducir el impacto ambiental, la principal carga para cumplir los requisitos europeos recae precisamente sobre los pescadores. Autoridades regionales consideran que la responsabilidad de preservar el ecosistema del Mediterráneo debe ser más equilibrada, para no poner en riesgo la propia supervivencia del sector.
Sin embargo, según las autoridades locales, si la Unión Europea no toma medidas rápidas, la situación podría salirse de control. Si las restricciones se mantienen, los catalanes podrían quedarse sin sus tradicionales mariscos para la Navidad de 2025, y los pescadores, sin trabajo ni futuro.












