
En el País Vasco ha concluido una de las batallas ecológicas más sonadas de los últimos años. La decisión de las autoridades de cancelar la construcción de una sede del museo Guggenheim en Urdaibai ha sido un auténtico triunfo para los defensores del medio ambiente. Esta zona es la única reserva de la biosfera de la región, y el intento de instalar allí un gran proyecto cultural desató una ola de indignación entre los vecinos y organizaciones ecologistas. Ahora que el proyecto ha sido oficialmente cancelado, la atención pública se ha centrado en otro problema igualmente urgente: la recuperación de las marismas, ocupadas durante décadas por el astillero Astilleros Murueta.
La plataforma Guggenheim Urdaibai Stop, que agrupa a activistas y vecinos de los municipios de Busturialdea, Gernika, Mundaka, Forua, Bermeo y otros, no oculta su satisfacción. Según ellos, ha desaparecido la “principal amenaza” para este valioso enclave natural. Pero la lucha aún no ha terminado. Ahora exigen a las autoridades no solo que reconozcan la ilegalidad de la ampliación del astillero, sino también que obliguen a la empresa a liberar y restaurar por completo la zona de las marismas.
Cambio de prioridades
La construcción del Guggenheim en Urdaibai fue objeto de debate durante varios años. Los defensores del proyecto veían en él una oportunidad para el desarrollo económico y cultural de la región, mientras que los opositores sostenían que ningún beneficio justificaba la destrucción de un ecosistema frágil. En diciembre de 2025, las autoridades anunciaron oficialmente la cancelación de todas las obras y renunciaron a la idea de ubicar el museo en la reserva. Esta decisión fue consecuencia no solo de la presión social, sino también de las dificultades legales relacionadas con la protección de los espacios naturales.
La diputada de Bizkaia, Elixabete Elantxobe, admitió que el marco normativo no permite llevar a cabo un proyecto de tal envergadura bajo estrictas restricciones medioambientales. Según sus palabras, la singularidad del Guggenheim no puede materializarse en un lugar donde la ley se posiciona claramente a favor de la naturaleza.
El nuevo objetivo: las marismas
Tras frenar el proyecto del museo, los activistas redirigieron sus esfuerzos hacia la lucha contra Astilleros Murueta. Este astillero opera en pleno corazón de la marisma desde 1943, expandiendo progresivamente sus dominios más allá de los límites originalmente asignados. Según un informe técnico encargado por la plataforma a una consultora independiente, más de la mitad de los terrenos ocupados por la empresa se utilizan sin base legal. Los expertos señalan que, de no ser por los rellenos y diques artificiales, toda esta zona sería regularmente inundada por el mar, lo que confirma su carácter natural.
Activistas sociales exigen la intervención inmediata de las autoridades. Reclaman revisar los límites de los terrenos, reconocerlos como parte del dominio público marítimo-terrestre y restaurar completamente el paisaje natural. Han presentado solicitudes tanto al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico como a la Dirección General de Costas. El objetivo es lograr el reconocimiento oficial de la ilegalidad de la situación actual y obligar al astillero a abandonar la marisma.
Праздник и протест
Mientras los funcionarios revisan documentos y preparan respuestas, los activistas no pierden el tiempo. El 7 de febrero está prevista una gran acción: será una fiesta de despedida al proyecto Guggenheim. Los organizadores prometen diversión y declaraciones contundentes; quieren demostrar que una sociedad unida puede frenar incluso las iniciativas más ambiciosas de las autoridades y empresas cuando estas van en contra de los intereses de la naturaleza.
Sin embargo, detrás de la fachada festiva se libra una intensa batalla. Los representantes de la plataforma lo dejan claro: «Esto es solo el principio». Su objetivo no es solo recuperar la marisma, sino también sentar un precedente para toda España. Si logran la expulsión de Astilleros Murueta, será una señal para otras regiones: el uso ilegal de espacios naturales no quedará impune.
Batallas legales
En el centro del conflicto se encuentran complejas cuestiones legales. El astillero alega poseer antiguas licencias otorgadas a mediados del siglo pasado. Sin embargo, los activistas afirman que la mayoría de las ampliaciones y construcciones se realizaron sin ningún tipo de documentación. Un informe técnico, encargado por ellos, presenta un análisis detallado de todas las parcelas ocupadas por la empresa y demuestra que más del 56 % del terreno se utiliza fuera del marco legal.
Por ahora, las autoridades no apresuran la toma de medidas drásticas. Los funcionarios insisten en la necesidad de verificar todos los hechos minuciosamente y cumplir los procedimientos. Sin embargo, la presión social va en aumento y cada vez es más difícil ignorarla. El debate sobre el futuro de las marismas de Urdaibai trasciende el ámbito local y se convierte en un símbolo de la lucha por la conservación de la naturaleza en la España actual.
Un desafío para la región
La situación en Urdaibai no es simplemente una disputa sobre la tierra. Es un choque de dos visiones del mundo: para unos, la naturaleza es un recurso para el desarrollo; para otros, es un valor que no tiene precio. La victoria de los activistas contra el proyecto Guggenheim demostró que la opinión pública puede cambiar el rumbo de la historia. Sin embargo, queda una batalla aún más difícil por la recuperación de las marismas y la restauración de la justicia.
La pregunta sobre quién prevalecerá en este enfrentamiento sigue abierta. Pero hay algo claro: en esta historia nadie ha permanecido indiferente. Urdaibai se ha convertido en el escenario donde se decide el destino no solo de una región, sino de todo un país.












