
La batalla parlamentaria por el control del mercado de alquiler en España entra en una nueva fase. Una iniciativa legislativa que busca frenar los abusos relacionados con los contratos de corta duración ha recibido la aprobación preliminar de una comisión clave del Congreso. Los socialistas (PSOE) y el Partido Nacionalista Vasco (PNV) han decidido respaldar la propuesta, presentada originalmente por la coalición Sumar y otras fuerzas de izquierda, incluidas ERC y Bildu.
La esencia de los cambios propuestos consiste en reformar la actual Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). El objetivo principal es cerrar la brecha legal que permite a los propietarios saltarse las estrictas normas de los contratos de larga duración, ocultándolos bajo la apariencia de contratos “temporales”. Esto resulta especialmente relevante en las llamadas zonas “tensionadas”, donde las autoridades intentan frenar el vertiginoso incremento de los precios de la vivienda. Ahora, será el propietario quien deba demostrar la verdadera necesidad de alquilar el inmueble de manera temporal, y los requisitos para justificarlo serán similares a los que se aplican en la legislación laboral.
El proyecto establece límites temporales claros. Un contrato ‘de temporada’ no podrá superar los nueve meses, lo que corresponde aproximadamente a la duración del año académico o económico. Si se excede este plazo o se firman varios contratos de este tipo consecutivos con un mismo inquilino, el arrendamiento se considerará automáticamente ordinario y de larga duración. En tal caso, se aplicarán todos los mecanismos de protección previstos para la vivienda habitual, incluidos los plazos mínimos de residencia y el derecho a la renovación automática.
A pesar del éxito logrado en la reunión a puerta cerrada de la comisión, donde el texto recibió luz verde, el camino hacia la aprobación de la ley sigue siendo complicado. El Partido Popular (PP) y Vox se han posicionado en contra. Ahora, el debate pasará a formato abierto en la Comisión de Vivienda, aunque la votación definitiva se celebrará en el Pleno del Congreso. Y, por ahora, los números no juegan a favor de los partidarios de la reforma.
Representantes socialistas califican el acuerdo alcanzado como resultado del trabajo conjunto con el Ministerio de Vivienda y los sindicatos de inquilinos, subrayando su importancia para proteger a miles de arrendatarios en todo el país. Sin embargo, ahora todas las miradas están puestas en el partido catalán Junts. Sin sus votos, la iniciativa no tiene posibilidades de convertirse en ley y el destino de miles de inquilinos en toda España sigue en el aire.












