
El miércoles 15 de octubre, se prevé una ola de protestas masivas en los centros de trabajo de España. Los principales sindicatos del país, como CC OO y UGT, así como la organización independiente CGT, no van a renunciar a sus planes, a pesar de las recientes noticias sobre el acuerdo de alto el fuego entre HAMÁS e Israel. Según ellos, los motivos para expresar solidaridad con el pueblo palestino siguen siendo válidos.
Los organizadores han anunciado paros parciales y una huelga general en todo el país. CC OO y UGT hacen un llamado a los empleados tanto del sector público como privado a sumarse a la protesta para manifestar su rechazo a las acciones de Israel y apoyar la demanda de una distribución justa de los recursos. Por su parte, CGT insiste en la necesidad de revisar el gasto público en favor de los trabajadores y en contra del incremento de los presupuestos militares.
Los paros parciales impulsados por CC OO y UGT se realizarán en tres turnos: de dos a cuatro de la madrugada, de diez a doce del mediodía y de cinco a siete de la tarde. CGT propone una opción más radical: una huelga de 24 horas durante ese mismo día. Todos los trabajadores, independientemente de si hay o no un comité sindical en la empresa, pueden participar en cualquiera de las formas de protesta. Incluso si la dirección no ha notificado oficialmente la huelga, cada persona tiene derecho a sumarse a la acción.
Participar en una huelga o en paros parciales afectará al salario: por un día completo de ausencia, el trabajador pierde aproximadamente 1,4 veces el salario diario, y por una interrupción de dos horas, alrededor de una cuarta parte del sueldo diario. Por ejemplo, si el salario diario es de 80 euros, por un día de huelga se descontarían unos 112 euros, mientras que por dos horas, aproximadamente 28 euros. El empleado no está obligado a informar previamente a la empresa sobre su intención de participar en la protesta ni a especificar la forma de protesta que eligió.
En sectores esenciales como la sanidad, la educación y el transporte, se establecerán servicios mínimos de personal. Estas normas son fijadas por las autoridades locales y, en muchos casos, los sindicatos las impugnan ante los tribunales si las consideran excesivas. A pesar de las iniciativas de paz en Oriente Medio, los sindicatos españoles consideran que sus protestas son necesarias para llamar la atención sobre los problemas de Palestina y defender los derechos de los trabajadores.












