
La mañana en Huelva comenzó con silencio y lágrimas. Toda la región quedó paralizada al conocerse la noticia: 17 vecinos de la provincia no regresarán a casa tras el terrible accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, cerca de Córdoba. Anoche, cuando se confirmaron oficialmente las identidades de las víctimas, la esperanza se desvaneció por completo. Familiares y allegados, que hasta hace poco buscaban desesperadamente cualquier noticia, ahora se ven obligados a aceptar una pérdida irreparable.
En las redes sociales, desde la víspera ya circulaban fotos de los desaparecidos, junto a sus nombres y sus historias. Entre ellos, dos vecinos de Lepe: Miriam Alberico, de 27 años, que viajaba en el primer vagón, y Andrés Gallardo Vaz, funcionario de prisiones que acompañaba a sus alumnos a un examen en Madrid. Sus búsquedas terminaron de la manera más trágica. Un destino igual de doloroso tuvieron dos vecinas de Isla Cristina —Pepi Sosa y Ana Martín Sosa—, quienes también se dirigían al examen y desaparecieron aquel fatídico día.
Esperanzas perdidas
En Gibraleón lloran la pérdida de José María Martín y Eduardo Domínguez. Uno de ellos solo quería pasar el fin de semana en la capital; el otro, probar suerte en el examen. Su ciudad natal está de luto, y la alcaldesa Lourdes Martín no oculta la conmoción: «La pérdida es irreparable, todos estamos en shock».
Entre las víctimas se encuentra un matrimonio de La Palma del Condado que viajó a Madrid para visitar a su hijo. El esposo fue identificado entre los fallecidos, mientras que el paradero de la esposa aún se desconoce. Otra vecina de esta localidad, que se dirigía a un examen, lucha ahora por su vida en un hospital de Córdoba. También permanece en cuidados intensivos el hijo de Natividad de la Torre, de Huelva, cuya madre y tres nietos resultaron igualmente heridos.
Tragedias familiares
El golpe más duro se sintió en Punta Umbría. En una sola noche, la familia Zamorano Álvarez perdió a cuatro de sus miembros: los padres, un hijo de 12 años y un sobrino. Habían viajado a Madrid para ver un partido del Real Madrid, pero solo la hija de seis años regresó a casa, milagrosamente ilesa. Por la tarde se confirmó otra víctima de la ciudad, Rafael Millán, quien también iba a un examen y estaba desaparecido. Aún no se sabe nada sobre Rocío Díaz, otra vecina de Punta Umbría.
En Huelva también lloran la muerte de Ricardo Chamorro, otro funcionario de prisiones que acompañaba a un grupo de estudiantes. Entre los fallecidos también figuran los periodistas María Clauss y Óscar Toro, cuyos nombres fueron de los primeros en aparecer en la lista de víctimas.
Duelo colectivo
Toda la provincia parece haberse unido en su dolor. En cada ciudad, en cada familia, hay historias y pérdidas propias. A la gente le cuesta creer que un viaje habitual a la capital pudiera convertirse en semejante tragedia. Muchos de los fallecidos iban a rendir exámenes, algunos a visitar a sus familiares, otros simplemente a pasar el fin de semana. Ahora sus nombres quedarán para siempre en la memoria de sus paisanos.
En los hospitales de Córdoba siguen luchando por la vida de los heridos. Los familiares esperan a las puertas de las salas, aferrándose a la esperanza de un milagro. Pero incluso quienes sobrevivan, ya nunca serán los mismos. La provincia de Huelva vive uno de los días más duros de su historia. Y este día resonará durante mucho tiempo en el corazón de todos los que han perdido a sus seres queridos.












