
En la capital de España, en el último año, se ha desatado una auténtica guerra contra el ruido. Los organizadores de grandes eventos, desde conciertos en el estadio Santiago Bernabéu hasta celebraciones del Orgullo LGBT, se han enfrentado a multas sin precedentes. Solo en 2024, la suma de sanciones superó los 3,2 millones de euros, una cifra inédita en Madrid.
La razón es el fuerte aumento de quejas por parte de vecinos cansados de los conciertos y festivales nocturnos. El ayuntamiento, para no perder el apoyo ciudadano, ha endurecido los controles y sanciona con más frecuencia a los promotores. Si antes las multas ascendían a cientos de miles, ahora se cuentan en millones. Para comparar: hace unos años, bajo la anterior administración, las sanciones eran mucho más suaves, y en algunos periodos se suspendían temporalmente los límites de ruido, especialmente durante la celebración del Orgullo.
Con la llegada del nuevo equipo de gobierno la situación cambió. Las autoridades restablecieron normas estrictas y comenzaron a multar activamente a los organizadores por superar los decibelios permitidos. Los más afectados fueron quienes organizaron conciertos en grandes recintos, como el Bernabéu o dentro del festival Mad Cool. Algunos promotores ahora no solo arriesgan su dinero, sino que se enfrentan a posibles procesos judiciales, como sucedió tras el Mad Cool del año pasado en el distrito de Villaverde.
Las multas varían: por infracciones graves, de 601 a 12.000 euros; por las especialmente graves, desde 12.001 euros en adelante. En ciertos casos, las sanciones pueden alcanzar los 300.000 euros, e incluso llegar al cierre temporal del recinto. Según la normativa, por la noche el nivel de ruido no debe superar los 53 decibelios y durante el día, los 63. Sin embargo, en algunos conciertos, según vecinos descontentos, los niveles llegaron hasta 86 decibelios incluso a las diez de la noche.
El problema ha trascendido un solo barrio. Tras la suspensión de conciertos en el estadio del Real Madrid, empezaron a llegar quejas desde otras zonas de la ciudad, como los alrededores del estadio Metropolitano. Las autoridades reaccionan con rapidez: ya se están debatiendo nuevas leyes que podrían limitar la celebración de eventos masivos según la época del año y el horario. Es posible que los conciertos solo se permitan de mayo a octubre y no más tarde de las 23:00.
Aún no hay decisiones definitivas, pero una cosa está clara: Madrid está cambiando las reglas del juego para todos los que obtienen ingresos con espectáculos ruidosos. Los organizadores se ven obligados a replantear sus planes y los vecinos esperan por fin poder descansar. Se avecinan nuevos debates y, quizás, medidas aún más estrictas.











